| 8/28/2007 12:00:00 AM

Central obrera chilena pone a prueba poderío con movilizaciones

El Partido Socialista apoyó la movilización y su presidente Camilo Escalona dijo que "el tema de los derechos laborales está claramente pendiente en nuestro país" y que "hay razones para que el movimiento sindical haga presente lo que son sus demandas".

Santiago de Chile.- La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, liderada por el socialista Arturo Martínez, demostrará el miércoles su poderío con una jornada de movilización nacional para protestar por "lo mal" que ha hecho las cosas el gobierno de su camarada, la presidenta Michelle Bachelet.

Martínez expresó que espera movilizar unos 500.000 trabajadores en protesta por la mala distribución de ingresos, por "el neoliberalismo y la exclusión social", para exigir mejoras salariales y cambios en la justicia laboral, la educación, el seguro de cesantía, la negociación colectiva.

El sindicalista afirmó que "las personas tienen demasiados motivos para estar disconformes por todo lo mal que este gobierno ha hecho las cosas".

Una molesta Bachelet respondió que "yo no voy a aceptar que se cuestione mi vocación y la vocación de mi gobierno por la justicia social", y exigió "que se evalúen los avances con serenidad, con madurez".

Al llamado se sumaron 18 organizaciones gremiales, que incluyen a médicos --que exigen aumentos salariales y mejoras laborales-- estudiantes, profesores, obreros forestales y empleados públicos. Los médicos rurales paralizaron el martes.

Martínez explicó que no convocó a un paro sino a una movilización que se traducirá en atrasos, reuniones en sindicatos, "caceroleos" (golpear cacerolas) y reuniones en cuatro estratégicos puntos de Santiago, para luego marchar hasta un lugar céntrico, que no cuenta con permiso de las autoridades porque se negó a solicitarlo.

La Intendencia (Gobernación) reforzará el miércoles la seguridad con un 30% más de policías, y dispuso un trazado para una marcha por calles interiores y no la avenida principal, pero la CUT lo rechazó.

Felipe Ovalle, el presidente de los grandes empresarios ha pedido "mano dura" ante los posibles desórdenes.

El quiebre entre la CUT y el gobierno se produjo en junio, cuando el ministro de Hacienda, Andrés Velasco --el blanco preferido de los ataques de Martínez-- negó mayores aumentos del salario mínimo y sólo accedió a subir del equivalente de 265 dólares a 275.

El gobierno de Bachelet, que el martes anunció una bonificación para los más pobres ante las alzas de la electricidad, se ha centrado en políticas de protección social y su proyecto estelar --una reforma al sistema previsional-- se verá el miércoles en el congreso.

Una de las preocupaciones centrales del gobierno es el transporte público, muy cuestionado por la mayoría de los seis millones de santiaguinos porque en febrero redujo a la mitad los autobuses y centenares de miles deben viajar en un atestado tren subterráneo que pasó de llevar 1,3 millones de pasajeros a 2,3 millones.

El llamado Transantiago le costó a Bachelet un cambio de gabinete y una caída de 11 puntos de popularidad, que no ha recuperado, y al menos una agrupación de conductores llamó a sus asociados a sacar más tarde los autobuses a la calle el miércoles y dejar de trabajar a media tarde.

 

 

AP

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