| 4/9/2007 12:00:00 AM

Bush defiende programa de trabajadores temporales

En un puesto de la Patrulla Fronteriza de esa ciudad desértica del suroeste del país, el mandatario se manifestó en favor de una ley para que la gente pueda trabajar temporalmente en Estados Unidos o pueda ayudar a que los inmigrantes indocumentados cambien de estatus y se conviertan en ciudadanos.

Yuma, Arizona, EE.UU.- El presidente George W. Bush aseguró el lunes que Estados Unidos ha fortalecido la seguridad en su frontera con México y que era hora que el Congreso apruebe una amplia reforma a las leyes de inmigración del país.

Bush buscó enviar el mensaje _especialmente a los conservadores de su propio partido_ de que el fortalecimiento de las medidas de seguridad está funcionando, y presionar al Congreso a que apruebe un programa para trabajadores invitados destinado a inmigrantes.

Bush se encontraba con el senador republicano Jon Kyl, cuyo apoyo es considerado fundamental para cualquier acuerdo en el Congreso.

Otro legislador vital para el esfuerzo de Bush, el senador de la oposición demócrata Edward Kennedy, expresó el lunes: "El presidente Bush hizo lo correcto hoy hablando públicamente.

"Sólo un proyecto de ley bipartidario puede convertirse en ley", agregó. "Hay muchos puntos en común, especialmente en la necesidad de fortalecer las fronteras y hacer cumplir las leyes, aunque aún deben resolverse diferencias importantes".

El líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, ha agendado un debate sobre temas de inmigración para mayo.

Tanto Bush como el Congreso controlado por los demócratas están ansiosos por mostrar avances en el tema.

Funcionarios del gobierno liderados por el secretario de Seguridad Interna Michael Chertoff y el secretario de Comercio Carlos Gutierrez se han reunido en privado durante semanas con algunos senadores republicanos. En marzo, los encuentros se ampliaron e incluyeron a senadores de ambos partidos.

En esa sesión emergió un plan de trabajo que ya ha encontrado críticos.

Miles de personas marcharon el sábado por las calles de Los Angeles, alentados en parte por lo que llamaron una traición de Bush.

El plan otorgaría visas de trabajo a inmigrantes indocumentados, pero les requeriría que vuelvan a sus países y paguen multas si desean convertirse en residentes legales de Estados Unidos. Podrían solicitar visas laborales de tres años, llamadas visas "Z", que serían renovables indefinidamente pero costarían 3.500 dólares.

Refiriéndose a la seguridad, Bush dijo: "Si no nos ocupamos de las fronteras y no protegemos nuestras fronteras, la gente va a ingresar ilegalmente".

 

 

AP

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