| 9/16/2005 12:00:00 AM

Brasil encuentra un nicho en la fabricación de carros blindados

Un repunte de la economía brasileña unida al temor al delito está revitalizando las ventas este año

En este polvoriento suburbio industrial de las afueras de Sao Paulo, los mecánicos desmantelan autos y camionetas nuevas para incorporarles ventanas antibalas y placas de aluminio que resistan a los asaltantes que recorren las calles de la ciudad más grande de Brasil.



Los pocos clientes que llegan aquí con sus automóviles perforados por una o dos balas, desembolsan 50.000 reales (unos 21.700 dólares) por el servicio que les suministra High Protection Co. Tener el automóvil blindado les confiere mayor seguridad.



"Mire esto", dice el director Mauricio Junot de María al señalar la abolladura de 2,5 centímetros que dejó una bala calibre 38 en la ventana delantera derecha de un Toyota Rav 4. "Mi ventana salvó la vida de un chica de 19 años, hija de un ejecutivo bancario".



Con el negocio de la protección en aumento a lo largo de la última década, debido al crecimiento del hampa y al secuestro que golpea a los ricos y famosos del país, empresas como las que dirige de María han ayudado a convertir a Brasil en el país con la mayor industria de automóviles blindados, delante de México y Colombia.



Aunque la economía local declinó en los últimos años y redujo las ventas, de María y un puñado de empresarios utilizaron esa fase para incursionar en un lucrativo nuevo mercado: Irak, el país identificado por especialistas como el más peligroso del mundo.



De María estableció una planta en la vecina Jordania y ahora envía a ese país a sus trabajadores brasileños en turnos para ensamblar camionetas que se convierten literalmente en tanques con ventanas especiales de 60 milímetros de espesor, lo suficientemente fuertes para resistir las balas de alto calibre.



Los clientes, que van desde compañías de seguridad hasta empresas multinacionales o funcionarios oficiales extranjeros que buscan proteger a sus diplomáticos, pueden ordenar opciones especiales como disparar gas lacrimógenos a multitudes enardecidas o regar aceite para desviar a eventuales perseguidores.



Centigon, la división de autos blindados de la firma estadounidense Armor Holdings Inc., utiliza su planta en Brasil para enviar docenas de camiones blindados rumbo a un país del Medio Oriente que la compañía declinó identificar.



¿Por qué hacer los vehículos en Brasil? Porque los ejecutivos y trabajadores brasileños de la compañía tienen mucha experiencia y porque Brasil se ha ganado una reputación de lugar donde las principales empresas de blindaje producen con calidad, dijo Jaime Ferreira, quien dirige la operación latinoamericana de Centigon.



Ferreira y otros expertos en seguridad afirman que las perspectivas a largo plazo de esta industria son sólidas en Latinoamérica debido a un problema fundamental en la región: la profunda división entre ricos y pobres, que lleva a muchas personas sumidas en la miseria a caer en el delito, incentivando la aparición de sofisticadas bandas que buscan dar millonarios golpes a los más ricos.



"Irak es algo que no va a durar, quizá dos o tres años, pero eventualmente el mercado podría desaparecer", dice Ferreira.



Diego Ricardo Canto, director de las operaciones latinoamericanas de Kroll Inc., la firma consultora internacional de seguridad, agrega: "Los países de Latinoamérica que tienen los mayores riesgos de seguridad son los de siempre: Brasil, México y Colombia, y Argentina en menor grado. Por años han trabajado en seguridad y aún no hay soluciones a la vista".



La mayoría de los autos blindados en Brasil son suficientemente fuertes para detener disparos tanto de revólveres como de pistolas, las armas preferidas entre los criminales de Sao Paulo. La protección añade entre unos 180 a 280 kilogramos al peso del auto, por lo que el sistema de suspensión del vehículo también debe ser ajustado.



Muchas compañías de blindaje en Brasil ofrecen garantías que se extienden por años, con periódicas revisiones _medida necesaria para asegurarse de que las ventanas más espesas y pesadas permanezcan alineadas_ lo que está incluido en el precio de compra. Pero si el carro recibe un balazo, el cliente paga la reparación.



Luiz Carlos Pantere, un ingeniero brasileño, compró su camioneta y le colocó la protección antibalas hace ocho años tras ser asaltado por ladrones armados, quienes forzaron a su madre a bajar del auto, les robaron a ambos y se llevaron el vehículo.



Desde entonces, nunca ha sido asaltado y promete no recorrer más la ciudad sin protección, a menos que las tasas de criminalidad caigan sorpresivamente. Ahora Pantere está a punto de retirar su segunda camioneta blindada: una Nissan Xterra modelo 2005 que le costó 110.000 reales (unos 47.800 dólares), aparte de los 50.000 reales (unos 21.700 dólares) para blindarla.



"Seguro, es casi 50% más de dinero, pero mientras el país permanezca en la forma que está, y uno siempre buscando protección, tendré un carro antibalas", dice Pantere.



Las autoridades aseguran que el delito ha caído en Sao Palo desde mediados de los años 90, cuando despegaron las ventas de carros blindados. Pero consultores en seguridad destacan que algunos delitos, especialmente el secuestro de personas ricas, no son informados a las autoridades. Generalmente, firmas de seguridad negocian directamente con los criminales la liberación del secuestrado.



Y Pantere dice dudar de que el gobierno alguna vez llegue a controlar el crimen debido a la galopante corrupción en Brasil. A lo largo de los últimos meses, el partido del presidente Luiz Inacio Lula da Silva ha sido objeto de denuncias de compra de votos en el Congreso, luego de ser conocido por más de una década como el bastión ético de la política de Brasil.



"Si hay ladrones en el gobierno, también los habrá en las calles", dice Pantere.



Las ventas en Brasil dispararon de 388 unidades en 1995 a 4.681 en 2001 antes de caer progresivamente a 3.045 en 2004 tras varios duros años económicos, según la Asociación Brasileña de Blindaje (ABRABLIN), que representa a 45 compañías y proveedores.



Pero la Asociación afirma que un repunte de la economía brasileña unida al temor al delito está revitalizando las ventas este año. Recientemente pronosticó que sus miembros adaptarán 3.681 carros este año, es decir 27% más que en 2004.



La mayoría de los autos blindados en los 90 eran vehículos de lujo como Mercedez-Benz y BMW. Pero el mercado ha cambiado. El año pasado el carro blindado más popular en Brasil fue el Toyota Corolla, de acuerdo con datos de Abrablin.



"Solían ser sólo los súper ricos los que se hacían carros blindados. Ahora cualquiera que tenga suficiente dinero lo hará tanto para ellos mismos, como para sus esposas, sus hijos", dice André Giaffone, copropietario de la compañía G5 Blindagens Especiais. "En vez de blindar un auto costoso, puedes blindar varios menos caros y proteger a toda tu familia", dice.



El gancho para convencer a nuevos clientes no ha cambiado en los últimos años. Giaffone les da la bienvenida a su sala de exhibición en una barriada de moda de Sao Paulo, donde docenas de otros competidores han abierto sus comercios.



Se ofrece café expreso, pero en vez de una prueba de manejar el auto Giaffone invita a sus potenciales compradores a visitar la planta para que puedan ver la instalación de las ventanas especiales y otros componentes, y disparar sobre une ventana antibalas, probando que los disparos no la penetrarán.



"Noventa y cinco por ciento de mis clientes que van a la planta terminan comprando", asegura Giaffone. "Creen que es un lujo, pero necesario".
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