| 9/29/2011 12:20:00 PM

Brasil coquetea otra vez con el proteccionismo

La mayor economía de América Latina aumentó este mes un 30% el impuesto a los automóviles extranjeros para proteger a su industria de las importaciones baratas, principalmente de China. Analistas creen que no será el único caso.

La medida muestra hasta dónde está dispuesto a llegar Brasil para defenderse del dumping cambiario y resucita el fantasma del proteccionismo, una doctrina que muchos creían sepultada.

"Había que parar la hemorragia inmediatamente, si no el paciente moría", dijo el director de relaciones internacionales de la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP), Roberto Giannetti.

"La etiqueta de proteccionismo está un poco estigmatizada", añadió. "Medidas temporales de defensa de la industria no creo que puedan ser definidas como un proteccionismo ideológico. Es algo coyuntural".

La hemorragia de la que habla Giannetti es evidente en el mercado brasileño de automóviles, donde la participación de los autos importados creció hasta 22,5% en los primeros ocho meses del 2011, desde un 18,8 % en el 2010.

Y eso está costándole caro a pesos pesados instalados en Brasil como Volkswagen, Fiat, General Motors y Ford, que no quieren ceder terreno en un mercado con amplios márgenes de ganancia que creció a un ritmo del 10 % en la primera mitad del año y podría cerrar el 2011 con un récord de ventas de 3,7 millones de unidades.

Los importadores chinos tuvieron diferentes reacciones. Chery Automobile fue a los tribunales en busca de una exención temporal y Jianghuai Automobile Co. (JAC) congeló sus planes de invertir US$600 millones en una planta en Brasil.

Pero en los flamantes concesionarios de JAC, donde autos de diseño italiano y neumáticos chinos esperan por clientes envueltos en un lazo rojo de regalo, los vendedores están desesperados. "Recuerde que si compra antes de este fin de semana no paga el aumento del impuesto", dice uno que llama a potenciales compradores todas las mañanas.

Brasil fue por décadas un país fuertemente proteccionista, con una economía cerrada basada en sustitución de importaciones. En las últimas dos décadas fue abriendo gradualmente su economía, pese a mantener aranceles elevados.

El flujo imparable de capitales extranjeros atraídos por las astronómicas tasas de interés en el país del BRIC disparó al real, convertido en una de las monedas más sobrevaluadas del planeta. Y eso genera una fuerte presión sobre las industrias brasileñas.

Reuters

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