| 12/10/2008 12:00:00 AM

Biocombustibles brasileños golpeados por crisis

SAO PAULO _ Hace pocos meses, las inversiones llovían sobre la industria de los biocombustibles de Brasil, pero la crisis financiera mundial ha golpeado duramente a ese sector ahuyentando a las inversiones y el crédito.

"Yo estoy listo para poner en marcha todos mis planes, pero las oportunidades se han desvanecido", se quejó Robert Rodrigues, un ex ministro de agricultura brasileño que tuvo que suspender sus planes de establecer una empresa procesadora de etanol debido a la ausencia de inversionistas extranjeros.

Muchas pequeñas o medianas empresas productoras de etanol terminarán siendo adquiridas por otras más grandes si las líneas de crédito solicitadas con urgencia a los bancos estatales no logran borrar sus deudas, vaticinaron varios participantes en una conferencia sobre biocombustibles en Sao Paulo esta semana.

Un importante fabricante de etanol se declaró en bancarrota en noviembre a fin de reestructurar una deuda de 100 millones de dólares que no podía pagar. Analistas e industriales pronostican que habrá más crisis, y una agrupación gremial reportó que se ha cancelado o postergado el 50% de nuevos pedidos de equipos.

"Habrá más bancarrotas", dijo Eduardo Carvalho, director del departamento de etanol y azúcar del conglomerado Odebrecht SA, una de las mayores empresas de Brasil.

Se estima que entre 30.000 millones y 40.000 millones de dólares en nuevas inversiones proyectadas para los próximos cuatro años en ese sector terminarán canceladas, dijo Marcus Jank, presidente de la Asociación de Productores de Caña de Azúcar, aunque no dio detalles.

La industria de los biocombustibles brasileña, fundada en la década de 1970 y ahora concentrada en el estado agricultor de Sao Paulo, desde hace tiempo es considerada un ejemplo a nivel mundial, y su método de fabricación de etanol a base de caña de azúcar es más barato y eficaz que los otros, entre ellos los de Estados Unidos, que usa maíz.

John Melo, presidente ejecutivo de la estadounidense Amyris Biotechnologies, dijo que la industria brasileña del etanol sobrevivirá porque la demanda de combustibles renovables a bajo precio seguramente se recuperará cuando vuelvan a subir los precios del petróleo.

Amyris está colaborando con productores brasileños en una empresa conjunta que proyecta producir 1.000 millones de galones de combustible a base de caña de azúcar al año para el 2015.

Los gobiernos brasileño y estadounidense están entretanto financiando proyectos de investigación y desarrollo a fin de impulsar la creación de empresas de etanol en Latinoamérica, pero la crisis financiera mundial seguramente ahuyentará a las inversiones del sector privado, dijo a la AP el secretario de Agricultura de Estados Unidos, Edward Shafer.

La mayoría de las plantas productoras de caña de azúcar cuestan unos 200 millones de dólares, y procesan hasta unos 2 millones de toneladas métricas de caña anualmente, con una extracción de etanol de hasta 160 millones de litros.

El alcance de los perjuicios sufridos por una de las exportaciones más prometedoras de Brasil se desconoce todavía: el sector es dominado por empresas privadas que son propiedad de familias ricas, que atrajeron capital extranjeros pero no están obligadas a reportas el estado de sus finanzas al público.

Nadie piensa que Brasil va a perder su condición de primer exportador mundial de etanol y de segundo en la lista de mayores productores, detrás de Estados Unidos, donde la industria parece haber sufrido pérdidas más grandes.

Ahora que el petróleo está a menos de 50 dólares el barril, los biocombustibles no son tan competitivos. Pero el etanol estadounidense, hecho con maíz, es más caro que el brasileño, en el que se usa caña de azúcar. El petróleo debe estar por encima de los 50 dólares el barril para que el etanol resulte más barato que la gasolina. Los empresarios brasileños sostienen que su combustible será competitivo si el barril de petróleo cuesta más de 40 dólares.

El mercado nacional de Brasil suavizará el impacto si baja la demanda de etanol en el exterior. El país comenzó a fabricar autos alimentados por etanol en la década de 1970. En la actualidad, los autos que pueden funcionar con gasolina, etanol o ambos combinados representan el 90% del parque automotor.

Y, dado que la empresa estatal Petroleo Brasileiro fija los precios de la gasolina, el etanol generalmente cuesta casi la mitad que la gasolina.

"Lo único que podría acabar con esta actividad sería el que no se construyesen más autos que funcionan con gasolina o etanol indistintamente, y eso no va a suceder", manifestó el director administrativo de la firma alemana F.O. Licht. 


 (AP)

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