| 7/27/2009 12:00:00 AM

Bernanke entra al ruedo para su reelección: Pethokoukis

Si Ben Bernanke protagonizara comerciales en televisión, realizara encuestas o celebrara actos como los de los políticos con su electorado, no podría estar más claro que está en una campaña explícita por otros cuatro años al frente de la Reserva Federal.

WASHINGTON  - Pero, esperen un segundo. Acaba de celebrar un acto sin precedentes de estilo político. Y fue una ceremonia equivalente a la de un candidato presidencial tratando de cautivar a votantes de su municipio en las primarias en Iowa.

Anoche, en la Fed de Kansas City, Bernanke respondió unas 20 preguntas de 190 residentes del área en el marco de una transmisión televisiva.

Como un político veterano, utilizó frases de moda ("La mejor manera de tener un dólar fuerte es tener una economía fuerte") y criticó a Washington ("No creo que el pueblo estadounidense quiera que el Congreso dirija la política monetaria").

Además, dio una narración personal algo heroica ("No iba a ser yo el presidente de la Reserva Federal que presidiera durante la Segunda Gran Depresión") y se mostró definitivamente campechano cuando habló de las entidades consideradas muy grandes como para dejarlas caer ("Cuando los elefantes caen, todo el pasto queda aplastado también").

Mensaje para los estadounidenses: Ben Bernanke, hijo de un farmacéutico de Dillon, en Carolina del Sur, comparte su dolor.

No se trata tampoco de decir que ex presidentes de la Fed no hayan realizado campaña por su reelección. Pero la usual estrategia es tratar de ganarse el favor quien lo elige -el presidente del país-, quien está a cargo de renominar o no al líder del banco central.

Y la táctica habitual es perseguir una política monetaria amigable con el crecimiento económico.

Por supuesto, la Fed ya ha puesto, para usar las palabras campechanas de Bernanke, "el pie en el acelerador" para impulsar la economía y los mercados.

Y eso le ha gustado a Wall Street. Un sondeo de Reuters mostró el mes pasado que los economistas califican a Bernanke con 8 puntos sobre 10 por su manejo de la crisis.

Pero Bernanke es astuto en querer ganarse el apoyo de la gente común.

Obama, por ejemplo, preferiría un presidente de la Fed más moderado, como la presidenta de la Fed de San Francisco Janet Yellen, que se preocupe más por el desempleo que por la inflación, con las elecciones del 2010 y 2012 cerca.

El rechazo de Bernanke a las propuestas del mandatario para crear una agencia de protección al consumidor es otra señal de su independencia.

Además, Obama podría desear hacer más historia al nominar a la primera mujer al frente de la Fed, mientras dejaría que sus asesores critiquen a Bernanke en encuentros informales con la prensa ("El fue parte de una Fed que mantuvo las tasas muy bajas por demasiado tiempo y fracasó en regular a Wall Street". "Recuerden, llamó a la crisis hipotecaria un problema de US$100.000 millones").

Asimismo, Bernanke tiene que preocuparse por un Congreso donde algunos populistas de ambos partidos han criticado su rol en el rescate de AIG y en la compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America.

Por lo tanto, si Bernanke quiere mantener su puesto, la campaña de relaciones públicas debería continuar. Más entrevistas en televisión como la que dio en marzo al programa 60 Minutos, quizá un encuentro televisado en cada distrito de la Fed. O incluso, por qué no, abrir su propio blog.

¿Y si comenzamos a dirigirnos a noviembre y Obama aún no lo ha renominado? Dos palabras: Oprah Winfrey.

 


(Reuters)

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