| 7/16/2007 12:00:00 AM

Aumento de hispanos en EEUU dificulta servicios de salud

Se vaticina que los hispanos se convertirán en la mayor minoría rural para el 2025, de acuerdo con un análisis efectuado por el Departamento de Agricultura en base a datos del censo.

HANOVER, Pensilvania, EE.UU._ Alentar a los hispanos a recibir inyecciones contra la gripe en esta comunidad rural no fue fácil para el peruano Gino Salazar.

Siempre que el trabajador de salud de medio tiempo en el Hospital Hanover les hablaba sobre las clínicas de vacunación que ofrecía el sanatorio se resistían a ir, ante el temor de que las inyecciones los enfermaran.

Sin embargo, cuando el hospital llevó las clínicas a iglesias con congregaciones predominantemente hispanas a fines del año pasado _en las que Salazar hacía una invitación en la misa dominical_ acudieron en gran cantidad en este poblado ubicado a sólo ocho kilómetros (cinco millas) de la frontera con Maryland.

"Pensamos que si veían a una persona que entraba (para ser vacunada), entonces todo mundo comenzaría a entrar", dijo el funcionario. "Se convirtió en una vacunación en masa".

Salazar, que trabaja de tiempo completo en una planta procesadora de manzanas, funciona como enlace entre la creciente población hispana de Hanover y las agencias comunitarias que proporcionan atención a la salud o servicios sociales. Fue contratado en noviembre como parte de un esfuerzo más amplio por parte del hospital para mejorar los servicios que reciben los residentes que hablan español.

A medida que más hispanos se mudan a las comunidades rurales de Estados Unidos, los proveedores de servicios de salud como el Hospital Hanover se están viendo obligados a reexaminar la forma en que proporcionan los servicios y a analizar nuevas formas para ayudarlos a superar las barreras culturales e idiomáticas que les obstruyen el acceso a éstos.

Se vaticina que los hispanos se convertirán en la mayor minoría rural para el 2025, de acuerdo con un análisis efectuado por el Departamento de Agricultura en base a datos del censo. Su número casi se duplicó de 1,4 millones a 2,7 millones en poblados rurales entre 1980 y el 2000, con un incremento en la representación hispana entre los residentes rurales del 3% al 5,5% durante el mismo período.

Un factor importante es el aumento en la seguridad fronteriza _en especial después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001_ que les dificulta a los inmigrantes ilegales viajar desde Estados Unidos hacia México para visitar a sus familiares.

"Descubren que cruzar una y otra vez... ya no es fácil ni barato, y tienden a traerse a sus familias", dijo William Kandel, sociólogo del Departamento de Agricultura. "Aquí está naciendo gran cantidad de niños".

Algunos de los problemas más acuciantes provocados por el auge de la población hispana se están produciendo en los estados del suroeste a lo largo de la frontera con México, donde poblados fronterizos empobrecidos carecen de servicios básicos como agua corriente, señaló Amy Elizondo, vicepresidenta de programas de servicios de la Asociación Nacional de Salud en Zonas Rurales.

En las comunidades rurales "se ve un exceso de demanda de las salas de urgencias", agregó. "Son problemas al estilo de los países del Tercer Mundo".

En comunidades rurales que cuentan con servicios básicos de salud adecuados, el reto es hacer que los hispanos estén al tanto de lo que hay disponible y facilitarles llegar a hospitales, clínicas y consultorios médicos.

Los indocumentados representan un desafío especial debido a su vida nómada, dijo Candace Kugel, una practicante de enfermería de la Universidad Estatal y afiliada con la Red de Médicos de Inmigrantes, una organización nacional de profesionales de la salud que brindan servicio a inmigrantes.

"Las personas que se mudan debido a su trabajo están siendo desarraigados constantemente, y si están involucradas en la atención de una enfermedad crónica o un embarazo, por ejemplo, no necesariamente van a tener buena continuidad en ese cuidado", dijo Kugel.

Loretta Heuer, coordinadora de enfermedades crónicas de Migrant Health Services Inc., en Moorhead, Minnesota, intentó atacar el problema de la diabetes entre los inmigrantes en Dakota del Norte, Minnesota y Texas bajo un programa que comenzó en el 2000, el cual les pagaba una pequeña remuneración a ciertos miembros de la comunidad para que trabajaran como "educadores legos" sobre la enfermedad.

Los educadores organizaron grupos de apoyo o revisiones preventivas que normalmente se llevaban a cabo en las iglesias locales tras los servicios religiosos del domingo. Los participantes podían compartir sus temores con alguien que hablaba su propio idioma y podía proporcionarles información acerca de los síntomas de la diabetes, así como asesoría sobre cómo supervisar el nivel de azúcar en su sangre.

"También pudieron conversarlo con familias y ayudarles a comprender mejor la enfermedad", indicó Heuer. "En ocasiones, si te baja el nivel de azúcar y te muestras irritable, tus familiares pueden pensar que simplemente estás siendo gruñón".

Brindar servicios a los residentes hispanos puede ser una gran ayuda para superar algunos obstáculos en la atención a la salud, dijo Mark Holmes, vicepresidente del Instituto de Medicina de Carolina del Norte, una organización sin fines de lucro que analiza asuntos de políticas de salud.

"Realmente reduce el tiempo de transporte, y el transporte puede ser una barrera considerable", señaló Holmes. "También está el asunto de la confianza, que no es algo menor. Cuando haces visitas en repetidas ocasiones, y estableces las bases para explicar quiénes son los que proporcionan los servicios de salud y qué hacen, eso ayuda".

AP

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