| 2/13/2009 12:00:00 AM

Asesinatos de sindicalistas frenan TLC

Asesinatos sindicalistas ensombrecen TLC Colombia-EEUU

 

(BOGOTA)  - La viuda de Guillermo Rivera Fúquene dice que de su esposo fue secuestrado, torturado y asesinado simplemente porque luchó por los derechos de los trabajadores colombianos y se opuso a la política de libre comercio del presidente Alvaro Uribe.

Las muertes violentas de dirigentes sindicales como Rivera llevaron el año pasado a los demócratas a bloquear en el Congreso de Estados Unidos un acuerdo de libre comercio que se negoció con Colombia durante el Gobierno de George W. Bush.

Los defensores de los derechos humanos esperan que con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, los asesinatos de los dirigentes obreros enfrenten un mayor escrutinio.

"Es una cosa absurda, aprobar un TLC cuando desaparecen y matan gente y no pasa nada", dijo Sonia Betancourt, la viuda de Rivera, en su apartamento en un sector obrero de Bogotá.

El Tratado de Libre Comercio con Colombia no será una prioridad para Obama, quien recibió a Estados Unidos con una de las peores crisis económicas en 70 años y guerras en Irak y Afganistán.

Sin embargo, su administración ya dijo que desea ver más garantías para los derechos sindicales por parte de Uribe, un importante aliado de Estados Unidos en América Latina que recibe el apoyo de Washington para la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla izquierdista.

"(Colombia) debe mejorar sus esfuerzos", aseguró la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado antes de asumir el cargo.

Gobierno se defiende


Uribe, quien fue uno de los más cercanos aliados de Bush en América Latina, dice que su Gobierno ha logrado reducir los asesinatos de sindicalistas y llevar a más acusados de crímenes a la justicia.

"La motivación de eliminar sindicalistas es una motivación, que gracias a la Seguridad Democrática, ha venido desapareciendo de nuestro medio", dijo recientemente Uribe.

El Gobierno suministra escoltas a unos 2.000 sindicalistas como parte de un sistema de protección que además incluye a defensores de derechos humanos y periodistas, mientras ha impulsado el aumento de condenas de los asesinos y ha creado unidades especializadas de investigación.

El impacto exacto de las medidas es difícil de evaluar, en parte porque el número de asesinatos de líderes obreros es una fuente de controversia entre el Gobierno y los sindicatos.

De acuerdo con estadísticas de la Escuela Nacional Sindical, el número de líderes y activistas obreros asesinados en el 2008 aumentó a 49 desde 39 en el 2007, aunque la organización admitió una reducción de las amenazas.

Uribe aseguró en enero que 36 sindicalistas fueron asesinados en el 2008. La cifra era cerca de 200 cuando tomó posesión de su cargo en el 2002.

La contratación de escoltas para proteger a los prominentes líderes laborales ha reducido el número de muertos en los últimos años, pero la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) dice que Uribe no ha abordado la raíz del problema ni ha ayudado a promover una cultura para aceptar más a los sindicatos.

"Esto es el único país del mundo donde un dirigente sindical tiene que ir a hablar con los trabajadores con cuatro ametralladoras, con unos señores armados", dijo Tarsicio Mora, presidente de la CUT.

"Todo lo que se puede hacer es positivo, es favorable, pero desafortunadamente aquí no hay una cultura desde el Gobierno y los empresarios (...) que es el derecho de hacer un sindicato", agregó.

Oposicion de sindicatos a TLC

Más allá de sus demandas en materia de derechos humanos, los dirigentes sindicales de Colombia sostienen que el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos sólo beneficia a una élite adinerada, haciendo aún más difícil la vida para los millones de personas que se ganan la vida como campesinos.

Si bien queda por ver cuánto tendrá que convencer Colombia a Obama para destrabar la aprobación del acuerdo en el Congreso, la demanda podría centrarse en aumentar el ritmo de juicios y sentencias contra los asesinatos de sindicalistas.

"Lo importante, después de que un líder sindical es asesinado es si se castiga a o no a sus asesinos", dijo Adam Isacson, del Centro Internacional de Política con sede en Washington.

De los 2.690 asesinatos de dirigentes y activistas obreros registrados por la Escuela Nacional Sindical desde 1986, sólo ha habido 91 condenas, de acuerdo con su jefe, José Luciano Sanín Vásquez.

Isacson dijo que espera que se alcance algún progreso sobre el acuerdo comercial a finales del año, aunque los últimos casos de asesinatos de civiles por militares colombianos podrían aumentar las preocupaciones de los demócratas sobre los derechos humanos.

El acuerdo no se producirá lo suficientemente rápido para los exportadores de la nación sudamericana, que quieren un pacto que de acceso permanente sin impuestos para sus productos a la mayor economía del mundo, del que ya disfrutan gracias a un acuerdo de preferencias arancelarias otorgado por Washington en compensación a la lucha antidrogas de Colombia.

Betancourt, de 36 años, acusa al Estado de la participación en el asesinato de su esposo el año pasado y dijo que el nuevo Gobierno de Estados Unidos debe poner más presión al tema de los derechos humanos.

"Ya no me lo van a devolver, pero ojalá que encuentren la gente que hizo eso (...) no quiero que se convierta en otro caso de impunidad en este país", dijo la viuda de Rivera, quien era presidente del Sindicato de Servidores Públicos de Bogotá.

 

 

(Reuters)

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