| 10/18/2011 12:00:00 PM

Argentina va a elecciones con crecimiento económico y temor por la inflación

Diez años después del "crack" económico y social, Argentina afronta las elecciones presidenciales del domingo con el mayor crecimiento de América Latina.

El contraste entre la Argentina de 2001, cuando el índice de pobreza se disparó al 55 por ciento de la población, y la actual bonanza es el caballo de la batalla proselitista de la presidenta Cristina Fernández, a quien las encuestas auguran la reelección por amplio margen en los comicios del 23 de octubre.

El Gobierno peronista de Fernández subraya que los últimos años, que incluyen la gestión del fallecido Néstor Kirchner, esposo y antecesor de la mandataria, se han revertido los graves problemas sociales y refinanciado con una fuerte rebaja a cerca del 90 por ciento de la deuda pública declarada en mora en 2001 (un total de 102.000 millones de dólares).

Las autoridades cifran el índice de pobreza en el 13 por ciento de la población urbana, frente al 22-24 por ciento de consultoras privadas, cuyos cálculos de inflación casi triplican los del Gobierno.

A diferencia de hace una década, entre los principales acreedores de la deuda pública están los propios argentinos, porque el grueso de esos débitos ha pasado a manos de la caja de pensiones y otras entidades estatales que en conjunto reúnen obligaciones por valor de unos 31.000 millones de dólares, según cálculos privados.

Los empresarios, que reconocen los beneficios de la política económica gubernamental basada en el aliento al consumo, la obra pública y cierto proteccionismo, viven pendientes del alza de los precios, que sitúan como la principal amenaza junto con los coletazos de la crisis de EEUU, Grecia y otros países europeos.

Las consultoras privadas calculan una inflación del orden del 20 al 25 por ciento para el año próximo frente al 9,1 por ciento que prevé el Gobierno.

La inflación frena las inversiones necesarias para que la producción pueda compensar el aumento de la demanda de bienes y alienta la fuga de capitales, según economistas independientes.

La inversión productiva "tiende a crecer menos en la medida en que crece la inflación o se mantiene en altos niveles", dijo a Efe el economista Fausto Spotorno, de la consultora Ferreres y Asociados.

Por su parte, la consultora Ecolatina alertó de que Argentina registrará este año una fuga de capitales superior a los 22.000 millones de dólares, lo que puede causar una "abrupta desaceleración" del fuerte crecimiento económico registrado en los últimos años, añadió.

La política gubernamental "está haciendo agua" porque la gente ha empezado a comprar dólares para protegerse de la inflación y esto, sumado a la salida de capitales, "enfría la economía", opinó el director de la firma Economía y Regiones, Rogelio Frigerio.

Hay cierta incertidumbre sobre la evolución de las reservas monetarias del Banco Central y por el plan con el que se atenderán vencimientos de la deuda pública por un total de 13.230 millones de dólares el año próximo.

Para pagar parte de esas deudas, el presupuesto oficial de 2012, a debate en el Parlamento, fija el uso de reservas monetarias "de libre disponibilidad" (el excedente de lo necesario para cubrir el dinero en circulación) por 5.674 millones de dólares cuando las divisas en esa condición oscilan en unos 2.700 millones de dólares.

Pero la pauta presupuestaria oficial subraya que el 60 por ciento de los compromisos del año próximo es con la Administración Nacional de la Seguridad Social y otros organismos públicos capaces de refinanciar deudas sin inconvenientes.

Entre los vencimientos del año próximo están los últimos pagos de los títulos "Boden 2012" con los que en estos años se financió la devolución de fondos en dólares retenidos a sus propietarios en el llamado "corralito financiero" de 2001 y compensaciones a los bancos por un monto original de 13.000 millones de dólares.

Además de los ajustes domésticos, en general se coincide en que el futuro de Argentina depende mucho de la evolución de Brasil y del éxito de la estrategia que ambos países impulsan en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para proteger a la zona de problemas financieros y comerciales provocados por la crisis externa.

Un menor crecimiento brasileño tendrá impacto en Argentina, empezando por la industria del automóvil, que empieza a notar una bajada de la demanda en ese país, donde coloca más del 60 por ciento de su producción, comentó Spotorno.

Desde 2003 la economía argentina ha crecido del orden del 8 por ciento anual salvo en 2009, cuando se registró un crecimiento casi nulo por el impacto de la crisis financiera del año anterior en Estados Unidos.

El Fondo Monetario Internacional prevé que Argentina se sitúe este año como el país de mayor crecimiento económico de América Latina, con un 8 por ciento, y en segundo puesto del mundo por detrás de China (9,5 %).


EFE

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