| 1/16/2006 12:00:00 AM

Alan Greenspan abandona Reserva Federal, pero deja gran legado

Algunos críticos han indicado que se ha entrometido demasiado en los asuntos políticos del país

Probablemente no ocurrirá nada de particular hoy martes, cuando Alan Greenspan, uno de los hombres más influyentes en la economía estadounidense por casi dos décadas, abandone su cargo como presidente de la Reserva Federal.

Seguramente comenzará el día aumentando las tasas de interés por última vez. Luego irá a un almuerzo con sus colegas y a una recepción con los empleados de la Fed.

Algo que sí será poco común en Washington es que abandonará su cargo en medio de la aprobación generalizada, cuando muchas de sus políticas continúan dando los resultados esperados.

Greenspan, considerado el presidente más efectivo que ha tenido la Reserva en sus 92 años, dirigió el banco durante una época de baja inflación y desempleo combinada con la expansión económica más larga en la historia de Estados Unidos, una década de crecimiento ininterrumpido entre marzo de 1991 y marzo del 2001.

Pero sus habilidades no sólo se limitaron al campo económico, sino se extendieron al político. Logró que cuatro presidentes _tres republicanos y uno demócrata_ lo nominaran al cargo.

Sin embargo, algunos críticos han indicado que se ha entrometido demasiado en los asuntos políticos del país, especialmente al respaldar los recortes de impuestos propuestos en 2001 por el presidente George W. Bush. Estos transformaron superávits multimillonarios del presupuesto federal en déficit récords.

Sin embargo, su reputación sigue casi intacta tras casi dos décadas de implementar políticas exitosas. Después de sólo dos meses de asumir el puesto, los mercados se desplomaron el 19 de octubre de 1987, conocido como el Viernes Negro; muchos lo culparon por haber reducido los créditos.

La Reserva declaró que estaba dispuesta a prestarle fondos a las instituciones que estuvieran en problemas; ésa fue una de las políticas que caracterizaron sus años a cargo del banco. El mercado se estabilizó y comenzó a ganar fuerza, al igual que la carrera de Greenspan.

Esa fue la primera de varias crisis económicas que enfrentó. Le siguieron la que duró entre 1989 y 1992, período en el que cientos de bancos quebraron; la crisis monetaria mundial que comenzó en Asia en 1997; y la crisis financiera del 2000, cuando los inversionistas perdieron miles de millones de dólares al ver sus acciones desplomarse.

Pero en general, los números indican que la economía ha mejorado durante los 18 años y medio que Greenspan ha estado al mando de la Fed.

La inflación, que había alcanzado los 13,3% en 1979 a causa de la crisis del petróleo, llegó al 3,4% el año pasado. El nivel de desempleo está en 4,9%, después de alcanzar el 4,0% en el 2000, el nivel más bajo en cuatro décadas.

Estas cifras han sido suficientes para hacer de su sucesor, Ben Bernake, un adepto. El nuevo presidente de la Reserva Federal ya se ha comprometido con seguir implementando las ideas y métodos de Greenspan para controlar a la economía estadounidense.

Ese podría ser su legado más duradero.
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