| 6/5/2006 12:00:00 AM

Alan García a la presidencia del Perú

Su gestión económica anterior terminó ahuyentando a los inversionistas foráneos y convirtiendo a Perú en un paria internacional, cuando limitó los pagos de la deuda externa.

Luego de 21 años, el socialdemócrata Alan García ha alcanzado nuevamente la presidencia de Perú, aunque esta vez las razones sean muy diferentes a 1985 cuando fue elegido como un prometedor valor de la política latinoamericana, que iba a sacar al país de la pobreza y del subdesarrollo.
 
Hoy, la mayoría de peruanos ha votado por García no por convicción, sino como la única tabla de salvación para impedir el ascenso al poder de Ollanta Humala, un ex militar de tendencia izquierdista, contrario al modelo de libre mercado y quien proponía cambios drásticos para lograr una transformación social en el Perú.

 

García, de 57 años, cuyo primer gobierno (1985-90) es considerado como el peor de la historia peruana por haber dejado a Perú hundido en la crisis económica y la violencia guerrillera, era visto como el "mal menor" y la opción democrática frente a Humala, de quien se temía que pudiera instaurar un gobierno dictatorial semejante al de su mentor ideológico el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

 

"Yo digo que hoy no es un día triste, pero tampoco de victoria y júbilo fácil, sino de reflexión", dijo García, líder del Partido Aprista, ante unas 20.000 personas que se reunieron el domingo para festejar su triunfo en la sede de su local partidario en el centro de Lima.

 

"Nadie puede llegar a la responsabilidad del poder si no acepta abriendo su corazón ante Dios de qué errores es culpable y de qué defectos es posible", expresó en un emotivo discurso, quien es admirado por su brillante oratoria.

 

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe) dijo el domingo en la noche que al 77,33% del escrutinio, García tenía el 55,45% de votos válidos contra 44,54% de Humala. En la primera vuelta el 9 de abril, García obtuvo 24,3% de votos válidos y Humala 30,6%.

 

El líder del Apra, de centro-izquierda, proclamaba durante su campaña electoral que deseaba reivindicarse ante la historia y aseguraba a los peruanos que había aprendido de los errores cometidos, los que atribuyó a un entusiasmo desmedido de juventud.

García estaba por cumplir 36 años de edad cuando fue elegido y se convirtió en el presidente más joven de Latinoamérica. Había logrado llevar al Partido Aprista al poder luego que esa colectividad política luchara más de medio siglo para lograrlo.

"Tener 35 y llevar al triunfo a un partido con 55 años sin gobernar es como atravesar el Mar Rojo. Me sentí tocado por el destino", dijo recientemente García, quien entonces gozaba del 90% de popularidad.

 

Su gestión económica terminó ahuyentando a los inversionistas foráneos y convirtiendo a Perú en un paria internacional, cuando limitó los pagos de la deuda externa. Al término de su mandato la inflación anual era de 3.000%, las reservas internacionales eran negtivas en US$105 millones, y las remuneraciones reales se desplomaron a menos de la mitad.

 

García proviene de una familia de clase media y está casado con la argentina Pilar Nores, con quien tiene cuatro hijos. Además tiene una hija de un matrimonio anterior.

Fue perseguido por su sucesor Alberto Fujimori, luego que éste clausurara el congreso en 1992, y salió del país en medio de acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

  Los cargos de corrupción prescribieron durante su autoexilio de nueve años en Colombia y Francia, mientras que los de derechos humanos fueron archivados por no encontrarse indicios de culpabilidad.  

García retornó a Perú en 2001 para participar en las elecciones presidenciales de ese año y que perdió ante Alejandro Toledo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?