| 6/20/2008 12:00:00 AM

Acción desafortunada

La intervención del gobierno en algunos temas económicos le añade incertidumbre al entorno y en ocasiones compromete su obligación de proteger a los más débiles. Casos recientes.

Si el Banco de la República fuera plenamente independiente hubiera sido fácil asegurar que las tasas de interés habrían aumentado en la reunión de la junta del 20 de junio, porque el control de la inflación requería una acción drástica y pronta.

Pero hubo grandes dudas sobre la decisión porque el banco no es completamente independiente, como lo muestran sondeos recientes. No solo el ministro de Agricultura se manifiesta en público contra el alza en las tasas de los intereses, sino que el gobierno trata de muchas formas de manejar la opinión de los directores.

Lo malo está en que con esa acción le añade incertidumbre al entorno y compromete también la obligación del Estado de proteger a los más débiles.

Ineludible
Subir los intereses era una maniobra casi ineludible en términos técnicos. Una prueba de su necesidad la dio esta semana un grupo de economistas de bancos de Nueva York invitados al seminario de Anif, ‘Colombia a los ojos de Wall Street’.

Felipe Llanes de Merrill Lynch, Alberto Bernal de Bulltick Capital Partners y Fergus McCormick de la calificadora DBRS, fueron unánimes en señalar que el control de la inflación debería ser la principal preocupación en la política económica colombiana.

Llanes sugirió además actuar pronto. “El costo de anclar las expectativas es bajo si se hace ya”, señaló. Si hay demoras, dijo, se podría llegar a una situación de crecimiento bajo con una inflación alta. Bernal por su parte, señaló que el Banco de la República debería enviar una señal clara sobre su compromiso con la contención en el aumento de precios en 2009 y 2010. esto por cuanto ya “nadie cree que la meta de 2008 se va a cumplir”.

En lenguaje llano esto quiere decir que la recomendación de los economistas para el Banco de la República es la de subir sus tasas desde ya.

Lo que importa un punto
Se podría pensar que la discusión por un par de puntos de más o de menos en el aumento de precios es irrelevante.

Los que opinan así quizás no saben que la inflación es como un impuesto a la tenencia de activos, como el dinero en efectivo, que no se valorizan. Visito así, debería ser claro que un aumento de dos puntos en la inflación debería generar un revuelo por lo menos igual al que produciría la propuesta de subir en dos puntos el IVA, sin que la reforma pasara por el Congreso.

Pero el caso es peor. El impuesto al efectivo resulta ser muy regresivo porque en proporción al ingreso, el efectivo es un activo más importante para los pobres que para los ricos.

De esta forma, la independencia del Banco de la República es permite resguardar el ingreso de los más pobres, que se afectan más con un desbordamiento de la inflación.


Un caso financiero
En otro frente, otro elemento que asegura la transparencia del manejo económico, es la independencia del supervisor financiero. Todos los países desarrollados le dan una enorme relevancia, para garantizar la protección de los ahorradores.

Lo crucial es que el supervisor financiero no esté sujeto por ningún motivo a las presiones políticas que puedan ejercer sus supervisados, que por la naturaleza de su negocio son por lo general, personas con gran capacidad de influencia.

La remoción de Augusto Acosta de la superintendencia Financiera colombiana, fue uno de los casos más sonados de intervención presidencial.

Lo que el mercado financiero da como cierto es que un grupo de comisionistas de bolsa afectados por la prohibición de hacer operaciones preacordadas y personas de Dann Regional e Interbolsa que no recibieron autorización para hacer algunas operaciones nuevas, presionaron al presidente y al ministro de Hacienda para que pidiera la renuncia del Superintendente.

Como el Fiscal, el Contralor, o el gerente de banco central, el Superfinanciero debería estar blindado contra la posibilidad de que los supervisados puedan cambiar al supervisor, cuando los moleste alguna decisión. Una forma sencilla para conseguirlo es que también se nombre por periodos fijos.

Como en estos dos casos, hubo preocupación por los movimientos en la dirección del Dane, otro de los lugares de los cuales el gobierno debería guardar alguna distancia.

Tal vez por ahora, el gobierno se debería concentrar en tareas como las de proveer infraestructura, un área en la que Colombia sigue siendo especialmente débil, o en la de aportar su cuota en el control de la inflación con la disminución del gasto público, las propias de su tarea institucional.



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