| 7/29/2007 12:00:00 AM

A pesar de los esfuerzos de EEUU, difícil captar TV Martí en Cuba

En Cuba es ilegal ver los canales de televisión de Estados Unidos. Las personas entrevistadas por la AP dijeron que, en caso de ver programas prohibidos, preferían los canales comerciales de Miami, que llegan a través de antenas satelitales que ingresan a la isla de manera ilegal.

Miami.- Hace 10 meses, el gobierno estadounidense lanzó un nuevo esfuerzo al emplear un avión para enviar transmisiones de televisión a Cuba, con lo cual esquivaría el firme control del gobierno castrista sobre los medios de comunicación de la isla.

El mes pasado circuló un borrador de un informe del Departamento de Estado que describía que el método del avión en la zona de la corriente del Golfo de México es "el mejor ejercicio" para vencer los esfuerzos de Cuba de interferir las transmisiones, y dijo que el costo inicial de 10 millones de dólares fue una "inversión importante, pero pareciera estar dando sus frutos" ya que la teleaudiencia está incrementándose.

Sin embargo, más de una veintena de inmigrantes cubanos que llegó recientemente a la Florida presentó un panorama bastante diferente. En entrevistas con la AP, expresaron que si bien la Radio Martí del gobierno estadounidense se escucha en toda la isla, la TV Martí puede verse pocas veces. El funcionamiento de la televisora le cuesta a los ciudadanos de Estados Unidos más de 20 millones de dólares por año en impuestos.

"La vi un día de clima muy bueno, pero aún así casi no se veía", manifestó Efrain Ramos, un cubano de 56 años que llegó a la Florida el 29 de junio desde La Habana. Los isleños que no viven en la capital no pueden acceder a TV Martí.

Estas son las críticas más recientes que enfrenta el canal, que ha sido acusado de imparcial, mal administrado y con frecuencia aburrido. La televisora se mantiene en sintonía con los puntos de vista del sector más radical del exilio cubano en Miami, el liderazgo político cubano-estadounidense, y los esfuerzos de algunos legisladores de interrumpir las transmisiones del canal de 17 años nunca han logrado llegar demasiado lejos.

Pero los representantes Bill Delahunt y Charlie Rangel, de la oposición demócrata, y Jeff Flake, del oficialismo republicano, están promoviendo que se efectúen audiencias sobre el canal y la radio durante los próximos meses, y los investigadores del Congreso comenzaron a examinar la administración de ambos en junio.

El canal, sin embargo, es una de las pocas victorias tangibles de la comunidad de exiliados cubanos de Miami durante su campaña de 48 años para derrocar al gobierno de Fidel Castro, y a muchos cubano-estadounidenses les disgusta criticarlo abiertamente.

Empero, cerca de seis periodistas actuales y del pasado del canal y la radio Martí, al igual que numerosos expertos que apoyan las transmisiones, manifestaron preocupación a la AP sobre la calidad de la programación y un estilo piramidal de administración que castiga rápidamente a los disidentes.

Todos se negaron a que sus nombres fueran publicados por temor a perder sus empleos o a sufrir otra reprimenda.

Desde el 2005, en reiteradas ocasiones numerosos empleados han enviado cartas sin firmar a la secretaria de Estado Condoleeza Rice criticando la administración de estos medios electrónicos. Entre algunas de sus preocupaciones está el hecho de que el Departamento de Estado confía en una encuesta de enero que mostró que la cantidad de cubanos que ve TV Martí en la isla se incrementó cuando se introdujo la modalidad del avión.

El hombre cuya empresa encargó el sondeo, el veterano consultor de medios hispanos Herb Levin, ayudó a fundar Radio Martí y ha tenido numerosos contratos para mejorar la programación.

Levin dijo que no le importa lo que la gente pueda creer, porque él sabe cuál es la calidad de su trabajo. Indicó asimismo que está abierto a cualquier tipo de examen a su producto.

El informe reciente del Departamento de Estado encontró que en el canal de televisión falta comunicación entre los gerentes y los empleados, y es necesario revisar los estándares de ética. Sin embargo, señaló que el estado de ánimo en general ha mejorado en los últimos años bajo la conducción del actual director Pedro Roig.

Alberto Mascaro, jefe de personal de la Oficina de Transmisiones de Cuba, que supervisa a Radio y TV Martí, espera que las conclusiones del Departamento de Estado se traduzcan en una mayor confianza en las transmisiones.

"No es que yo esté intentando venderlo al público", declaró. "Una agencia independiente hace esto todos los días".

Un llamado de la AP al representante del gobierno cubano en Washington, D.C. no fue respondido el viernes.

Irónicamente, como Cuba aún tiene tanto éxito para interceptar las transmisiones de TV Martí, la oficina que transmite a la isla desde Estados Unidos recibió permiso en diciembre para hacerlo a través de un canal de habla hispana en Miami, el mexicano TV Azteca, a un costo de unos 400.000 dólares anuales.

El gobierno estadounidense tiene prohibido poseer al 100% medios de comunicación para transmitir dentro de Estados Unidos, con el fin de evitar que ello dé la apariencia de propaganda, pero dado que TV Azteca es privada y los cubanos pueden sintonizarla vía satélite, se hizo una excepción.

Sin embargo, los cubanos que recién llegaron a Miami le dijeron a la AP que la televisora mexicana no es popular. Ellos prefieren canales que estén más ligados culturalmente con Cuba y el Caribe.

Mascaro defendió la decisión de utilizar a TV Azteca.

"No se cuánto tiempo permanecen viendo otros programas, pero nos están encontrando", sostuvo sobre el éxito de TV Martí en Azteca.

En algún momento, habrá elecciones libres y libertad de prensa en la isla, y las transmisiones a Cuba no serán necesarias, dijo Mascaro. Pero eso no necesariamente significará el fin de TV Martí.

El informe del Departamento de Estado instó a la oficina de transmisiones a que examine cómo puede expandir la programación a otros países de América Latina para contrarrestar a los medios controlados por el presidente venezolano Hugo Chávez.

 

 

AP

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