| 12/19/2006 12:00:00 AM

2006: China e India luchan por mantener crecimiento

Para cada uno, el potencial es enorme, y también los riesgos.

Shangai
 
Pobreza, escasez de agua, crisis ambiental: los gigantes asiáticos, China y la India, enfrentan ingentes retos mientras luchan por mantener sus economías expandiéndose lo bastante rápido para sacar de la pobreza a sus 2.300 millones de habitantes.

De acuerdo con las cifras disponibles, ambas economías parecen listas a continuar su notable desempeño. La economía de China creció 10,4% en el trimestre de julio-septiembre, con predicciones para el 2007-2008 de cerca del 10%.

La de la India está sólo un poco más atrás. Creció 9,2% en el trimestre que terminó en septiembre, su mejor desempeño desde 1991.

Tales cifras estratosféricas muestran el ascenso de China como una potencia exportadora, así como la reciente ubicación de la India como líder en servicios para la industria de la alta tecnología, lo mismo que un fuerte crecimiento en sus sectores agrícola, industrial y de servicios.

Pero los relucientes edificios nuevos de oficinas y las legiones de consumidores de afluencia recién adquirida en ciudades como Shanghai y Mumbai, que adquieren rápidamente los modelos más recientes de telefonos celulares y automóviles, contrastan de manera abrumadora con la pobreza que persiste en ambos países, particularmente en las áreas rurales.

Aproximadamente 10% de la población de China de 1.300 millones de habitantes vive con menos de un dólar diario, de acuerdo con el Banco Mundial. En la India, con una población de 1.000 millones, cerca del 40% se encuentra en esa situación.

"Hay una India de crecimiento impactante, y otra de necesidades generalizadas", dijo Sonia Gandhi en una conferencia de negocios efectuada recientemente en Nueva Delhi. Gandhi nació en Italia y pertenece a la coalición gobernante de la India.

Más de un tercio de la población del país no sabe leer ni escribir, y una quinta parte de sus habitantes no tiene acceso a agua potable. La pobreza y el desempleo están desencadenando movimientos insurgentes en muchas partes del país.

Aun así, ambas economías han demostrado ser notablemente resistentes, adaptando políticas industriales y comerciales anticuadas a la vez que reducen el impacto de esas reformas en sus estratos ciudadanos de mayor marginación, aplicando controles de precios y subsidios agrícolas.

Una inversión extranjera directa por cantidades gigantescas, aunada a un fuerte gasto doméstico, están respaldando una vasta inversión en la construcción de vías férreas, puertos e infraestructura necesaria para respaldar un mayor crecimiento. Ello ha derivado a su vez en un avance de las industrias del acero, el cemento y muchas otras.

Y en ambos países, los precios de las acciones se han incrementado debido al optimismo en torno al crecimiento y a una competitividad corporativa en ascenso, con los títulos de la India negociándose a niveles históricos y los de Shanghai justo debajo del máximo histórico alcanzado en el 2001.

Pero los líderes en ambos países se están percatando que es necesario alcanzar más equidad, una mejor protección del medio ambiente y de los recursos escasos, con el fin de sostener el crecimiento y ayudar a sacar a millones más de la pobreza.

Los líderes comunistas de China, que no toleran disidencia pública u organizada, han reconocido la amenaza que pende sobre el régimen de casi seis décadas del partido comunista, debido al enojo de la opinión pública por la corrupción generalizada y la cada vez mayor brecha entre los ricos habitantes de las urbes y los que viven en zonas rurales.

Elevar los ingresos de los habitantes del campo se ha convertido en una prioridad, tanto para asegurar la estabilidad política como para impulsar la demanda de consumo doméstico requerida para un crecimiento sostenido a largo plazo.

"¿Puede China sostener un crecimiento de entre el 8 y el 10%? Tiene que hacer más para estimular el consumo. Mucho más", dijo Yiping Huang, economista de Citigroup en Shanghai. "Necesita hacer más por el bienestar social para que la gente pueda sentirse más cómoda y gastar más".

A la vez, China está apenas comenzando a lidiar con los enormes costos ambientales de su impetuosa carrera hacia la industrialización: aire y agua contaminados, aldeas rurales ahogándose en desperdicios y enorme escasez de agua y otros recursos.

Otro riesgo que enfrenta China es un sobrecalentamiento de la economía. Preocupadas de que la creciente tendencia de inversión en bienes raíces y en el sector de la construcción dejará a los bancos con deudas incobrables, las autoridades han elevado las tasas de interés e implementado otras medidas para encarecer los préstamos.

En repetidas ocasiones, los economistas han advertido que, pese a las cancelaciones multimillonarias de cartera vencida y espectaculares ofertas de acciones internacionales, los bancos chinos propiedad del gobierno podrían todavía ser víctimas de casos de cartera vencida, especialmente si el crecimiento se desacelera.

"Cuando a la economía le está yendo bien, no vemos grandes riesgos financieros. Pero cuando el crecimiento económico se desacelera se elevan los préstamos que terminan volviéndose cartera vencida", expresó Huang.

Hasta ahora, China ha logrado poner un tope a la inflación, a 2%, bastante abajo del umbral de preocupación del gobierno.

La India enfrenta una tarea cuesta arriba para controlar las revueltas y el terrorismo que amenazan con afectar la inversión del país.

Más allá del continuo desasosiego en Cachemira, los analistas se preocupan sobre una creciente rebelión maoista en partes del sureste y este de la India, que según dicen es avivada por las carencias económicas y un crecimiento económico dispar.


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