| 1/20/2016 12:12:00 AM

Los trabajos que podrían desaparecer por cuenta de la cuarta revolución industrial

La cuarta revolución industrial, una era enmarcada por la disrupción tecnológica y la innovación en los distintos sectores productivos, podría afectar la continuidad de unos 7,1 millones de empleos a nivel mundial en los próximos cinco años.

Así lo explica el más reciente informe del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en ingles), en el que además se afirma que este escenario representa “una gran promesa”, pero también un enorme desafío en términos de adaptación para corporaciones, gobiernos e individuos.

La investigación de WEF explica que dos tercios de los trabajos que desaparecerán hacen parte del área administrativa (4,79 millones de puestos podrían extinguirse en el año 2020), especialmente las actividades rutinarias que se realizan en oficina.

También están amenazados los oficios relacionados con manufactura y producción (1,6 millones); construcción y extracción de materias primas (497.000); entretenimiento (151.000); asuntos legales (109.000) e instalación y mantenimiento (40.000).

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En la medida en la que desaparezcan puesto de trabajo, van a aparecer solo 2 millones de oficios nuevos relacionados con el Internet de las Cosas (IoT), Big Data, analítica, impresión 3D, robótica o nanotecnología.

De hecho, entre las profesiones más requeridas para los próximos años destacan los expertos en computación y matemáticas (405.000 nuevos empleos en el 2020), así como las distintas áreas de la ingeniería (339.000 empleos).

El documento fue presentado justo antes de la inauguración del Foro Económico Mundial en la localidad suiza de Davos, en donde uno de los temas protagonistas será el impacto de la cuarta revolución industrial en la vida de las personas.

Para el director de WEF, Klaus Schwab, “la transformación será diferente de todo lo que el género humano ha experimentado antes”, ya que definitivamente “alterará “nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarse entre sí”.

El economista alemán de 77 años divide la revolución industrial en cuatro etapas. La primera (1784) es la del desarrollo de los primeros artefactos mecánicos para reemplazar la fuerza de los animales, la segunda (1870) es la de la producción masiva y la tercera (1969) la define como la era de la automatización de los procesos.

Sin embargo, la cuarta revolución industrial todavía no tiene una definición precisa ya que “no sabemos cómo va a desarrollarse”, argumentó Schwab, y agregó que esta era se diferencia de sus antecesoras por “la velocidad, el alcance y el impacto de los sistemas”.

 El alcance de una nueva revolución

Klaus Schwab plantea que los consumidores tienden a ganar mucho de las revoluciones industriales, dado que “el costo de los bienes cae, a la vez que aumenta la calidad” de los productos y servicios.

Desde reservar un restaurante hasta comprar alimentos o ver una película, son algunas de las actividades que se pueden “hacer al instante, en cualquier momento y en casi cualquier lugar”, agrega.

La teoría del experto parece tener mucho sentido en la coyuntura actual, en la que las tecnologías han impulsado el surgimiento de una economía compartida que ha facilitado la ejecución de proyectos (crowdfunding), la movilización de las personas (carpooling) o el acceso al conocimiento.

Sin embargo, el punto fundamental de la discusión es garantizar que estos beneficios se distribuyan de forma equilibrada en toda la sociedad, pues hasta ahora la promesa de igualdad no se ha podido cumplir ni con la ayuda de las herramientas digitales dado que no se ha garantizado el acceso.

Además, este nuevo escenario plantea el impulso de aquello oficios que requieren  “mayores niveles de educación”, pues los puestos de trabajo que desaparecerán implican tareas físicas o de rutina, detalla Schwab.

Precisamente, el más reciente informe de la organización Oxfam sostiene que las 62 personas más ricas tienen la misma riqueza que la mitad de la población mundial.

“A pesar de que los líderes mundiales hablan cada vez más de la necesidad de abordar la desigualdad, la realidad es que la brecha entre los más ricos y el resto de la población ha aumentado de manera drástica a lo largo de los últimos doce meses”, explica la investigación.

Uno de los datos más preocupantes que arroja el informe, es que “si bien el número de personas que viven en situación de extrema pobreza se redujo a la mitad entre 1990 y 2010,  los ingresos anuales de los más necesitados han aumentado en menos de tres dólares en el último cuarto de siglo”.

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