| 5/19/2012 12:00:00 AM

Chelsea sorprende al Bayern Munich

El equipo inglés sorprendió al alemán al final de un emocionante partido que se prolongó hasta el último penal y ganó por primera vez la Liga de Campeones de Europa.

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BBC

 

El encuentro había terminado los 90 minutos reglamentarios empatado 1 a 1, (Thomas Muller para el Bayern Múnich a los 83 minutos, seguido a los cinco minutos por Didier Drogba para el Chelsea) por lo que tuvieron que jugar un igualmente indecisivo tiempo suplementario.

En penales Chelsea falló su primer tiro, pero Bayern Múnich falló su tercero, agregando tensión al emocionante partido.

El equipo alemán volvió a fallar el quinto penal, sellando su suerte cuando el marfileño Drogba acertó el último disparo de la jornada y aseguró el campeonato para el equipo inglés. Chelsea ganó con todos los factores en su contra: no sólo en cancha ajena sino con su capitán suspendido y otros jugadores clave fuera de acción.


Conquistar la Liga de Campeones fue el gran deseo del dueño del Chelsea, el ruso Roman Abramovich.

 

Chelsea es el típico representante del sistema inglés: su único propietario es un multimillonario extranjero, el ruso Roman Abramovich; el Bayern, por su parte, es el típico representante del sistema alemán: sus propietarios mayoritarios (84,1%) son los socios del club, mientras que dos empresas nacionales, Adidas (9,4%) y Audi (6.5%) se reparten el resto.

Y más importante aún: el Chelsea, como muchos clubes ingleses, carga con una importante pérdida operativa (£67 millones en sus últimas cuentas), mientras que el Bayern, como otros clubes alemanes, contabiliza ganancias saludables.

En Inglaterra, los directores y accionistas (cuando tienen 30% del paquete accionario) de un club de fútbol deben cumplir (o dar la impresión de cumplir, según los escépticos) unos requisitos en prenda de integridad: no tener poder, influencia o intereses en otro club; estar habilitados para ser directores y no tener antecedentes de haber participado en empresas insolventes.

En la práctica existe una amplia libertad de mercado, hasta el punto de que varios clubes importantes de la Premier League son de propiedad de individuos o empresas extranjeras, llegándose al extremo de que una familia de empresarios estadounidenses, los Glazer, compró el Manchester United con poco dinero propio y cargando al club con una enorme deuda bancaria. 

Y aquí encontramos la mayor diferencia entre ambos sistemas, ya que en la Bundesliga rige una norma por la cual se requiere que por lo menos 51% de la propiedad de los clubes sea de sus socios. 

Esta norma tiene dos excepciones importantes, por motivos históricos: Bayer Leverkusen es de propiedad de la empresa farmacéutica Bayer, y Wolfsburg de la automovilística Volkswagen. Ambos clubes nacieron de esas empresas. 

Para que una empresa comercial llegue a poseer un paquete mayoritario en alguno de los otros clubes de la Bundesliga, debe demostrar su interés por el club y su apoyo al fútbol durante un periodo mínimo de 20 años. 

En el caso del Bayern, Adidas compró sus acciones en 2002 y Audi en 2009. El club aceptó estas operaciones para poder financiar la construcción de su nuevo estadio. 

Precios de billetes

Esta diferencia entre los sistemas explica en parte por qué es tan barato ir a los estadios alemanes… y tan caro ver fútbol en los ingleses.

El billete más barato para ver al Chelsea en su estadio de Stamford Bridge cuesta 56 libras esterlinas (unos U$S 88), mientras que se puede ver al Bayern en su estadio Allianz Arena por 19 y hasta 15 dólares.

La inflación de los precios ha sido tan impresionante en Inglaterra que los sociólogos destacan que relativamente pocos adultos jóvenes (entre 18 y 30 años) pueden permitirse ir a los estadios.

El proceso de encarecimiento de los billetes en Inglaterra comenzó con la exigencia (debido al vandalismo) de que todos los espectadores debían tener un asiento.

Los alemanes tomaron otro camino, con el argumento de que no se debía "poner en duda la función social" del fútbol. 

¿Sentados o de pie? 

Así es que en el Allianz Arena, con una capacidad de 70.000 personas, el público puede estar de pie detrás de los arcos, mientras que en el estadio del Borussia Dortmund, el más grande del país, hasta 26.000 personas pueden permanecer de pie en una de sus tribunas, la famosa "Pared Amarilla". 

Estos sectores de pie son ocupados mayoritariamente por espectadores jóvenes, los mismos que en Inglaterra no pueden comprar sus billetes. 

Esta atención a la función social del fútbol se refleja en la asistencia a los estadios, que es la mayor del mundo: un promedio de casi 44.000 espectadores por partido en la temporada que acaba de finalizar. 

La concurrencia promedio en la Premier League no llega a los 40.000 espectadores, mientras que la de la Liga española es inferior a 30.000. 

Ingresos y egresos

La Bundesliga tiene más espectadores pero mucho menos ingreso por ese concepto: U$S 440 millones menos que la Premier League. 

También tiene menos ingreso en concepto de derechos de televisión: U$S 750 millones, en comparación con U$S 2.150 millones la Premier League. 

El buen resultado financiero de los clubes alemanes se debe principalmente a que sus costos operativos son inferiores, ya que gastan mucho menos dinero en la compra de jugadores (sus semilleros son muy productivos) y también en salarios: la Premier inglesa destina 62% de sus ingresos al pago de salarios, mientras que los clubes alemanes menos de 50%... de una suma muy inferior.

Aparte de los menores costos operativos, también tiene que ver la sensatez administrativa.

La empresa auditora Deloitte, que sigue de cerca las cuentas del deporte, informa de que en la temporada 2007/08 todos los clubes de la Premier League (salvo el Aston Villa) registraron pérdidas, en contraste con siete de los 18 clubes alemanes. ¡Y este resultado era destacado como negativo en el informe oficial de la Bundesliga!

Las academias

El resultado de las academias también es muy diferente en ambos países.

El virtual aluvión de jugadores extranjeros ha puesto en segundo plano a los jóvenes surgidos de las academias inglesas, mientras que los alemanes han sido recientemente campeones europeos en los niveles sub 17, 19 y 21 años.

Esto se debe en parte a una decisión adoptada por las autoridades del fútbol alemán hace 12 años: la licencia de los clubes incluía la exigencia de contar con una "academia" propia: los clubes de la Bundesliga y de la segunda división invierten casi U$S 100 millones por año en sus respectivas escuelas.

Christian Seifert, director ejecutivo de la Bundesliga, dijo al Observer británico (abril de 2010) que "cinco mil chicos entre 12 y 18 años se forman en esas escuelas, y ahora el número de jugadores menores de 23 años en la Bundesliga llega a 15%, cuando hace diez años sólo llegaba a 6%." 

A todo esto se debe agregar otro detalle: el precio de los billetes para los partidos de "visitante" incluye el costo de los pasajes de tren para el trayecto.

De modo que con mucho menos ingreso por televisión y entradas a los estadios, los clubes de la Bundesliga registran ganancias operativas y pueden atender la "función social del fútbol". 

Economía y coeficientes 

Aparte de la prudencia administrativa, se debe computar un detalle crucial: el aporte corporativo en la economía más grande y rica de Europa. 

"La Bundesliga genera casi U$S 2.500 millones por año en concepto de billetes, mercadería y derechos de TV; ya es la segunda liga, después de la Premier", dijo Seifert a otro diario británico, el Times.

La influencia alemana también se hace sentir en otro ámbito: tras superar a la Serie A italiana en el ranking de coeficientes de la UEFA, la Bundesliga tiene derecho a incluir cuatro equipos en la Champions 2012-2013, junto con la Premier League y la Liga española.
 
Italia, en cambio, sólo podrá presentar tres equipos, los mismos que Portugal y Francia. Al ritmo en que evolucionan los coeficientes, se deduce que la Bundesliga podría superar a la Liga en un futuro relativamente próximo.

 

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