| 11/28/2015 12:05:00 AM

Clima de París: ¿enfriará o calentará el país?

París, hoy de luto, será el escenario de la COP21, cumbre de cambio climático que espera reunir a más de 180 líderes del mundo con el fin de llegar acuerdos que podrían evitar el calentamiento global.

Los efectos del cambio climático  pueden generar la  ocurrencia o no de una anunciada crisis socio-económica. Así como parte de las dinámicas que intervienen en los conflictos de medio oriente son la existencia y posesión del petroleo, en unas décadas la posesión del recurso hídrico, las migraciones por cambio climático y la seguridad alimentaria podrán serán ejes de conflicto. 

La  Conferencia de las partes COP21 de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas, que inicia el 30 de noviembre, tiene dos grandes retos; (i)alcanzar un acuerdo vinculante, en el que se incorporen los correspondientes compromisos de reducción de emisiones de Co2 y (ii) un acuerdo en el que se determine la forma en que se van a financiar estos proyectos (efectiva movilización de finanzas climáticas) para que los países en desarrollo logren afrontar el fenómeno del cambio climático. 

De forma práctica y diciente respondía un campesino antioqueño al preguntársele si ha sentido el cambio climático: “Debo ponerme la ruana a las 5am y no a las 4am como solía hacerlo”.Sí se siente y por todos. El cambio climático no sólo es un tema ambiental, restringido al sector ambiental (verde), es un asunto de desarrollo sostenible que debe abordarse transversalmente en los diferentes sectores. 

Siendo Colombia un país de alta vulnerabilidad frente al cambio climático, tal como lo vivimos y constatamos en los últimos años  con las inundaciones y actualmente con la sequía a nivel nacional, que ha generado un riesgo de un posible  apagón (medidas racionamiento eléctrico),  es indispensable poder entender  desde una perspectiva económica y de finanzas climáticas lo que está en juego para Colombia.Las implicaciones que posee a nivel económico y los retos que supone para la economía colombiana, hace indispensable que el país aproveche las discusiones de la  COP21  como hito para comprender las implicaciones del cambio climático para Colombia. 

En una época de restricciones fiscales y alta vulnerabilidad al cambio climático la integración de criterios de cambio climático en las finanzas públicas y en la perspectiva de Industria es crucial para poder tener cobertura del riesgo financiero al que estamos expuestos, lograr ahorros futuros y tener menores impactos socio-ambientales. El estudio “Valoración de daños y pérdidas. Ola invernal en Colombia 2010 – 2011” elaborado por la Comisión Económica para América Latina - CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, evidencia que la ola invernal de esa época dejó pérdidas económicas cercanas a los $11,2 billones que equivale al 2.2% del –Producto Interno Bruto- PIB de Colombia para el año 2011. 

Los sectores de infraestructura y vivienda representaron el 76% de los daños calculados en $8,5 billones. que si el país no se adapta al cambio climático, cada año el PIB sería  0,49% inferior que en un escenario sin cambio climático. En este orden de ideas, la preparación del país para desarrollar acciones efectivas de adaptación son cruciales, y parte esencial es lograr la movilización de las finanzas climáticas para financiarlas. 

Lo que se determine  las primeras semanas de Diciembre en  la  COP21, desde la perspectiva de finanzas climáticas, será importante frente al monto de recursos que puedan apalancarse para cubrir acciones de adaptación y mitigación al cambio climático en el país. Sin embargo,  la movilización de recursos per se, no es la que genera las transformaciones requeridas, sino el efectivo desarrollo de proyectos que generen el  impacto. Desafortunadamente en el país, como en muchos,  no siempre existe una relación directa entre el monto de inversiones realizadas para aportar a resolver una problemática y el avance en la solución de la misma. 

Como país, no debemos nublarnos ante los billones de dólares necesarios, y enfocar esfuerzos únicamente en esto, sino enfocarnos en lograr efectivamente hacer la trazabilidad de cada peso conociendo si genero el impacto esperado y la forma cómo aporta al desarrollo sostenible del país. La primer tarea es revisar si las inversiones públicas y privadas pasadas dirigidas a lograr la transición del país a una economía baja en carbono y resiliente al clima, efectivamente han aportado a este fin. 

El Papa Francisco menciona en la Carta Encíclica LAUDATO SI: “La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros”. La visión sistémica que se tenga del cambio climático en Colombia, desde diversas esféras de la sociedad, les determinante para lograr realmente asumir acciones de  impacto que superen acciones reactivas que sólo abordan las síntomas del problema. 

La desilusión que dejó para muchos las negociaciones del 2009 en  Copenhagen, Dinamarca (COP15), al no llegar a un acuerdo vinculante que limitará las emisiones de Co2, invitan a mirar en su justa medida el aporte en términos de solución para Colombia que puede provenir de la COP21 en París, e invita a revisar lo que podríamos lograr con nuestros propios recursos y el buen uso de los mismos bajo una comprensión sistémica del cambio climático desde una perspectiva económica. 

Santiago Aparicio V
Experto en innovación social para el desarrollo sostenible
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