Publicado: 12/02/2013

¡Las Farc saben lo que hacen! ¿nosotros también?

El abogado Alex Vernot, profundo conocedor del conflicto colombiano, hace una radiografía de los más recientes acontecimientos que han acompañado el proceso de paz con la guerrilla en la Habana. Exclusivo Dinero.com.

Durante el gobierno del Presidente Uribe, con un grupo de empresarios y otros colombianos interesados en el proceso de paz, acudimos al conocido “pazólogo” Álvaro Leyva, quien nos mostró el complejo mundo del conflicto armado y, particularmente, de la forma de pensar de las Farc y de sus “históricos”, es decir, de los hombres que desde siempre definieron los derroteros de su lucha política.

En aquella época, gracias a la ayuda de José Guerra, ex parlamentario liberal, visitamos al Presidente Uribe en un par de ocasiones para hablarle del Acuerdo Humanitario y ofrecer nuestra ayuda. El Presidente Uribe siempre nos recibió de la mejor forma, y escuchó con cuidado los planteamientos que le hicimos. Sin embargo, el Acuerdo Humanitario no se logró.

Cuando el Presidente Juan Manuel Santos hizo pública su decisión de dialogar con las FARC, le pregunté a Leyva si el Presidente lo había consultado o le había pedido ayuda; Leyva, con una expresión de pena, me respondió: “para nada”. Me sorprendió, porque meses antes, cuando Juan Manuel Santos era Ministro de Defensa, había buscado a Leyva para que declarara a su favor ante el Congreso de la República, en la moción de censura que se adelantaba contra él, por haber supuestamente conspirado contra el Presidente Samper. Adicionalmente, Leyva acudió a la Fiscalía General de la Nación, para hablar a favor del entonces ministro.

La Asamblea Nacional Constituyente
A medida que se hizo pública la decisión de dialogar con las Farc y se integró la Comisión negociadora del gobierno, le pregunté a Leyva qué pensaba sobre este tema y sobre los integrantes de la Comisión. Me respondió: “increíble que la comisión del Gobierno la encabece De la Calle, porque sin duda se va oponer a la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente, que es lo que siempre han querido las FARC. Incluso impidió que las Farc asistieran a la Constituyente de 1991, en la época de los diálogos de Caracas.” Le pregunté: “¿Y eso lo saben las Farc?” y él me respondió: “Pues claro que sí.”

Aquí está, en mi opinión, la explicación de por qué el Gobierno Nacional le respondió a las Farc que no estaba de acuerdo con avanzar en una Constituyente, dentro del marco del proceso de paz que se adelanta en Cuba. A pesar de esto, el presidente Santos ofreció refrendar popularmente los acuerdos de paz a los que se pudiera llegar con la guerrilla.

La pregunta es: ¿por qué no a la Constituyente, y por qué si a la refrendación popular? Y la respuesta a esta cuestión es muy importante, porque solo a través de una Asamblea Nacional Constituyente se podrían modificar las causas estructurales que dieron origen a la guerrilla, a la violencia, y a los fenómenos políticos, sociales y económicos de la guerra que vive Colombia. Y, particularmente, dar solución a lo planteado en las “ocho propuestas mínimas para el reordenamiento y uso territorial” hechas por las Farc.

Vale la pena resaltar que estas propuestas mínimas de las Farc coinciden exactamente con la información estatal que hay sobre el abuso en la explotación de los recursos naturales, la afectación de fuentes de agua y de páramos, la minería legal e ilegal, y el perjuicio generalizado en las zonas de reserva forestal y de protección ambiental. Algunos de los mapas que se muestran en este artículo ilustran sobre estos aspectos.

Lo que no mencionan las Farc en sus “ocho propuestas mínimas”, son los intereses de negocio involucrados en su propuesta territorial, y claro, los dueños de los mismos, que en la práctica son, en mi opinión, los verdaderos dueños de la guerra en Colombia.

Este es el verdadero punto álgido de la propuesta de las Farc y el punto de quiebre de la política de paz del gobierno Santos: ¿Está dispuesto a tocar los intereses de los negocios que serían afectados por el planteamiento de las Farc? Intereses económicos de las multinacionales, de los terratenientes y de los “ricos”, como él también los llama. Si está dispuesto a hacerlo, la paz tiene una posibilidad real; de lo contrario, no habrá paz en sus términos ni en los términos de las Farc.

La constituyente, el camino del ex presidente Uribe al poder
Creo que la explicación de la oposición del gobierno Santos a la propuesta de Constituyente de la guerrilla se relaciona con el riesgo que representa para el presidente que se dé una Constituyente en un país donde, mayoritariamente, el único elector probado a nivel nacional es su principal opositor político, el ex presidente Álvaro Uribe Velez.

Esta idea se ve reforzada en los últimos días por la noticia de que el ex presidente Uribe va a crear un movimiento o partido de centro democrático y, como si fuera poco, ha expresado su intención de encabezar la lista de este al Congreso. La opinión pública no puede olvidar que el origen político del presidente Uribe es liberal, lo que le permitiría integrar a su movimiento electores de todas las tendencias, incluyendo algunas de la izquierda, que vean en él al más enconado opositor del gobierno nacional. Para lograr esto el ex presidente Uribe habrá de construir una política nacional que consulte los problemas reales del país sin ningún sesgo ideológico, en cambio sí reflejo de una praxis científica. ¿Es esto posible? No lo sé.

Una Asamblea Nacional Constituyente le permitiría al ex presidente Uribe dos cosas: la primera, integrar un grupo muy fuerte de representantes en la Constituyente para reformar la Constitución y, entre otros temas, permitir su reelección en un futuro periodo presidencial; y la segunda, a través de una especie de partido de salvación nacional, con representación de todas las tendencias políticas, desde la derecha hasta la izquierda, terminar eligiendo al Presidente de la República, además de tomarse el Congreso con entre 20 y 30 parlamentarios. Lo curioso de todo esto es que, aunque el presidente Santos impida la realización de una Asamblea Nacional Constituyente durante su gobierno, esto no evitará que el presidente entrante avance en lo mismo, particularmente si llega al poder con el apoyo del presidente Uribe.

Sobre este particular no deja de sorprendernos que una gran mayoría de los colombianos den por descontado que el Presidente Santos se reelegirá, con paz o sin paz, cuando todavía faltan casi dos años y puede pasar cualquier cosa, incluyendo, entre otras, que Germán Vargas se retire para ser candidato presidencial contra el propio presidente Santos, o que, ante la falta de un candidato fuerte del ex presidente Uribe, éste termine apoyando a Germán Vargas, en la teoría mundana de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Una guerrilla derrotada militarmente puede llegar al poder
Algún día conversando con Álvaro Leyva y el doctor José Obdulio Gaviria sobre el proceso de paz, este último nos ilustró sobre cómo la guerrilla venezolana, luego de un proceso de paz expedito, había entrado a la política y establecido contacto con el establecimiento y con los militares de la época, entre ellos Hugo Chávez. Luego vendría el fallido golpe militar. Con el tiempo, Chávez volvería al país, ganaría las elecciones y la guerrilla llegaría al poder a través suyo.

La guerrilla colombiana ¿está buscando lo mismo? Y si es así ¿no se trata de eso el proceso de paz? ¿De que, por las vías democráticas busquen lo que desde hace tantos años están procurando por las vías violentas? Entonces, ¿por qué el no a la Constituyente? ¿Por negarle esa oportunidad a la guerrilla, o por negársela al ex presidente Uribe? ¿O a ambos?

El verdadero proceso de paz, o mejor, la pacificación del campo
Pienso que la guerrilla está haciendo lo que tiene que hacer y lo que le conviene. La pregunta es: ¿Nosotros, como sociedad, representados por el Gobierno Nacional, estamos haciendo lo que nos toca y lo que nos conviene?

Yo creo que no.

Hace algo más de tres años estoy dedicado al estudio de los fenómenos que han perpetuado la guerra en Colombia, tales como la pobreza, la acción de las fuerzas militares, la guerrilla, los paramilitares, las bandas criminales, la corrupción, el narcotráfico, el desplazamiento forzado de los campesinos y minorías indígenas y afro descendientes, la explotación abusiva de los recursos naturales, los negocios asociados a la guerra y los que se benefician de ésta, etc.

He analizado también cartográficamente estos fenómenos de la guerra, como puede verse en los diversos mapas que ilustran este artículo, con la intención de descifrar lo que sucede en la realidad colombiana.
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