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Publicado: 09/02/2013

Los detectives que aterran a los políticos

Los detectives que aterran a los políticos

Esta semana una universidad le quitó su doctorado a la ministra de Educación alemana por presunto plagio. El sábado, la funcionaria renunció. El escándalo, sin embargo, no se reduce a ella: implica a varios políticos cuyas copias fueron expuestas por una comunidad de "detectives" de internet. ¿Quiénes son?

Una misteriosa comunidad en internet, cuyos miembros son casi todos anónimos, está levantando ampollas en las altas esferas de Alemania. Su objetivo: demostrar que algunas figuras públicas hicieron trampa cuando escribían sus tesis doctorales.

Sus pesquisas ya desembocaron en la renuncia de un exministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, y en la dimisión de nada más y nada menos que la mayor autoridad en temas de educación en el país: la propia ministra, Annette Schavan, quien dio un paso al costado este sábado.

A principios de semana, tras una larga investigación, la Universidad de Düsseldorf le retiró a Schavan su doctorado por presentar "de manera sistemática y deliberada esfuerzos intelectuales que no eran propios a lo largo de su disertación" que escribió hace más de 30 años.

Y aunque Schavan rechaza la acusación, la canciller Angela Merkel no tuvo más remedio que aceptarle la renuncia a su amiga y aliada política, ante el escándalo que se empezó a gestar en el país en pleno año de elecciones.

La polémica no es menor: más que en otros países, el doctorado en Alemania es un símbolo inequívoco de prestigio, que implica dirigirse a las personas por sus títulos (Frau Doktor o Herr Doktor). Éstos hasta pueden aparecer en el pasaporte y otros documentos oficiales.

¿Quiénes son estos detectives del plagio y cómo funcionan? BBC Mundo habló con uno de ellos.

Trabajo en equipo

La doctora Debora Weber-Wulff (o WiseWoman, como se le conoce en línea) es una de las pocas activistas que no temen poner el dedo en la llaga utilizando su propio nombre.

"Soy una profesora titular", le dice a BBC Mundo desde Berlín. "Pueden decirme lo que quieran y todavía podré llevar el pan a la mesa el próximo mes".

Ella forma parte de clicVroniPlag, el portal de colaboración en internet en el que decenas de personas -de diferentes clases sociales y en diferentes momentos- convergen para comprobar si una investigación académica fue plagiada.

Lo hacen, en su mayoría, con herramientas que están al alcance de la mano, como bases de datos y búsquedas en Google. Comparan los textos, revisan los pies de foto y, cuando creen haber encontrado algo, lo ponen en su página para que otros miembros lo contrasten. Todavía no nombran públicamente al autor (ver recuadro).

Luego crean una especie de código de barras para documentar gráficamente sus hallazgos. Los fragmentos rojos y negros revelan plagio, mientras lo blanco está limpio. Ahí sí publican el nombre del escritor involucrado y las partes sospechosas y mandan la información a la universidad para que ésta actúe.

No todos los casos conllevan al retiro del título, y tampoco investigan únicamente a figuras públicas. Hasta el momento han publicado 41 nombres de personas que podrían haber plagiado y, según Weber-Wulff, apenas diez corresponden a políticos.

No obstante, las investigaciones de dirigentes han sido claves para el proyecto, y de hecho todo comenzó gracias a uno muy importante: el entonces ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg, un aristócrata considerado un posible sucesor de Merkel.

Cuando los medios alemanes publicaron que había sospechas de plagio en su doctorado, Guttenberg las calificó de "absurdas". Pero dos semanas después se reunieron decenas de personas (entre ellas Weber-Wulff) con el objetivo de desmentirlo.

En una página llamada clicGuttenplag Wikiclic documentaron sus hallazgos. Poco después, el ministro se vio forzado a renunciar y los "detectives" empezaron a buscar nuevos casos. Ahí nació VroniPlag.

El caso de Schavan no es tan claro. VroniPlag recibió su caso en 2011 y trabajó en él durante cinco meses en secreto, pero sus miembros no se pusieron de acuerdo sobre si era realmente plagio, según explica Weber-Wulff.

Entonces un bloguero anónimo (su seudónimo es Robert Schmidt) se dedicó a documentarlo por su cuenta en un blog llamado clicSchavanPlag. La universidad empezó a investigar y tomó este martes su decisión.

Al anunciar su renuncia como ministra, Schavan volvió a reiterar que rechaza la determinación de la universidad, dijo que no hizo trampa y aseguró que las acusaciones le afectan profundamente.

"En realidad hemos podido mover algo", dice orgullosa Weber-Wulff. Pero no todos están convencidos de VroniPlag.

Críticas

Como el proyecto toca fibras sensibles en los mundos académico y político en Alemania, los críticos del proyecto no han faltado.

Algunos consideran que sus métodos no son suficientemente científicos o que los involucrados están más interesados en el show y no tanto en el mundo de la investigación.

Una de las que ha expresado sus dudas es Silvana Koch-Mehrin, quien debió renunciar a su puesto como vicepresidenta del Parlamento Europeo cuando fue despojada de su doctorado.

En una entrevista con el diario conservadorclicDie Welt, Koch-Mehrin dijo que "a los activistas en páginas como VroniPlag no les interesa la limpieza de la academia sino escenificar un escándalo".

Otra de las críticas proviene del doctor Thorsten Wilhelmy, quien trabajó en el Consejo Alemán de la Ciencia y las Humanidades, un órgano asesor del gobierno en temas educativos.

Wilhelmy señala que le parece importante cuestionar el rol de cada universidad al evaluar estas tesis polémicas y reconoce que VroniPlag descubrió casos que de otro modo habrían permanecido ocultos. Pero también hace una advertencia.

"Criticaría que estas páginas invitan a que de repente la escala para determinar lo que es un comportamiento académico inapropiado se construya fuera de las universidades", le dice a BBC Mundo.

"Me parecería fatal si la decisión sobre lo que constituye plagio no se decide en la comunidad académica sino por un grupo de activistas anónimos en la red", añade.

Pero Weber-Wulff se defiende: "Nosotros no decidimos. Nosotros documentamos".

Diez pasos para detectar plagios

1. Obtener la tesis en catálogos o bases de datos.
2. Leer la tesis para buscar cambios sutiles sospechosos.
3. Buscar en Google referencias similares.
4. Seguir los pies de página.
5. Analizar la bibliografía.
6. Digitalizar las partes sospechosas.
7. Comparar textos con un software que señala partes idénticas.
8. Documentar las partes.
9. Presentarlas a la comunidad en VroniPlag para que otros colaboren y contrasten.
10. Publicarlas.

Políticos acusados de plagio

• Karl-Theodor zu Guttenberg: exministro de Defensa de Alemania (foto).

• Pal Schmitt: presidente de Hungría.

• Victor Ponta: primer ministro de Rumania.

• Víctor Glas: candidato a vicepresidente de Ecuador.

• Joe Biden: vicepresidente de EE.UU.

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