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Publicado: 06/02/2013

Juguetes vs.Tabletas

Juguetes vs.Tabletas

El interés de los niños por la tecnología se convirtió en la mayor amenaza para los fabricantes de juguetes, que han visto desplazar sus ventas por smartphones y tabletas. ¿Una industria en extinción?

El reinado de las muñecas, los peluches y los carritos está amenazado por el creciente porcentaje de niños que prefieren jugar con tabletas digitales y consolas de video.

Este cambio en los gustos infantiles se hizo evidente en la pasada Navidad, cuando las principales compañías de juguetes del mundo, particularmente en Estados Unidos y Europa, sintieron el rigor de la nueva tendencia y grandes fabricantes de juguetes como Mattel y Hasbro no vendieron lo esperado.

Este diciembre, en el Reino Unido, las ventas de juguetes crecieron 0,3%, mientras un año atrás aumentaron 2,2%. Simultáneamente, la facturación de Toys “R” Us en Estados Unidos cayó 1,8% en el último mes de 2012, pese a ser la época de mayores ventas. Los niños, incluso los menores de dos años, se han convertido en expertos en el manejo de las nuevas tecnologías, en particular de tabletas y teléfonos inteligentes. No en vano, el año pasado uno de los videos más populares en Youtube fue el de una bebé que trataba de pasar las páginas de una revista impresa y no sabía cómo, pues deslizaba su dedo y nada ocurría.

Al gusto de los niños, se agrega la idea de muchos padres que le atribuyen a las tabletas una función de ‘niñera’ pues, al considerarlas un aparato con capacidades educativas, les confían sus hijos. Como resultado, los analistas de Wall Street están cada vez menos optimistas con los fabricantes de juguetes, pues sus nuevos rivales son Samsung y Apple, los gigantes de las tabletas. Recientemente la calificadora Standard and Poor’s amenazó con bajarle la nota a Hasbro (el segundo mayor fabricante de juguetes del mundo), tras anunciar una caída anual de 4,6% en sus ingresos de 2012 y un recorte de 10% en su nómina.

Para los financistas, que vigilan las empresas de cerca para saber si compran o venden su acción, el mayor peligro de las tabletas no es tanto que los niños las pidan como regalo, sino que cada vez consuman más tiempo de los menores, lo que hace que no quieran jugar con sus demás juguetes.

A otro ritmo
En Colombia, si bien las tabletas están en pleno furor (cálculos de un hipermercado indican que el año pasado se vendieron unas 500.000 unidades, de las cuales la mitad fueron facturadas por grandes superficies), aún no les han ganado la batalla a los juguetes tradicionales. Juan Manuel Acosta, gerente comercial de Pepe Ganga, explica que esa es una tendencia inevitable, pero que acá toma más tiempo, pues las modas llegan con rezago. De hecho, en su cadena de almacenes la venta de juguetería aumentó 20% en diciembre y los últimos 75 días del año lograron vender 20.000 unidades de un juguete muy básico que usa temáticas tradicionales como la granja, los piratas o las princesas.

Admite, eso sí, que crecen rápido las ventas de juguetes relacionados con tecnología, como los del Club Penguin, una comunidad en internet de Disney, de donde han salido personajes convertidos en peluches; los Webkinz, otros peluches con códigos para ingresar a páginas web y los juguetes que se derivan del videojuego Angry Birds. Por unidades, los juguetes más vendidos en Colombia siguen siendo los carritos de Hot Wheels, que pertenecen a Mattel. En el segundo lugar se ubican los Puffles –los del Club Penguin–, seguidos por las Barbies y las muñecas de Monster High.

De su propia medicina
Para hacerle frente a la competencia de la tecnología, los fabricantes de juguetes se están metiendo en ella. Mattel, el mayor juguetero del globo, tuvo una mala experiencia en 1980 cuando intentó entrar al mundo de los videojuegos, pero le ha ido bien con otras aproximaciones como una Barbie que tenía una cámara de fotos, así como los computadores portátiles y tabletas de la misma marca.

Toys “R” Us también sacó su tableta infantil y la más vendida es la del fabricante de juguetes educativos Leapfrog, la LeapPad. Si bien este tipo de dispositivos ha llegado a Colombia, sus ventas no han sido tan contundentes como en Estados Unidos. Allá la LeapPad estuvo entre los diez juguetes más vendidos de 2012. Para Acosta, la explicación está en el hecho de que las tabletas tradicionales han bajado bastante de precio, lo que hace que cuesten lo mismo que las diseñadas para niños. Hoy se consiguen tabletas desde $200.000, con todo tipo de aplicaciones, acceso a internet y que son más llamativas para los niños, pues son iguales a las de sus papás. Otra tendencia que se prevé es que los padres actualicen sus tabletas y les dejen las antiguas a los niños, tal como sucede con los celulares, lo que acelera las ventas de estos dispositivos.

Andrés Cáceres, gerente de producto de Lenovo en Colombia, aclara que aunque la mayor parte de tabletas que hay en el mercado nacional no está diseñada para niños, las aplicaciones infantiles las vuelven atractivas para los padres. Además, se han convertido en un producto de impulso, que la gente compra cuando lo ve en promoción. Su cálculo es que este año se venderán 1,2 millones de tabletas en el país.

Pese a la rivalidad de las tabletas, la industria de los juguetes seguirá siendo multimillonaria –la consultora Global Industry Analysts estima que alcanzará los US$100.000 millones en el mundo para 2015–. La pregunta es qué porcentaje de esta torta será para los carritos y las muñecas y cuál para los dispositivos electrónicos.
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