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Publicado: 23/01/2013

La suma de todos los males

La suma de todos los males

El colapso de InterBolsa tiene a Fabricato al borde del abismo. La intervención a algunos de sus principales accionistas, la suspensión de la acción y hasta la revaluación del peso tienen en vilo el futuro de la compañía. Escenarios.

Fabricato está en el peor de los mundos. Mientras la revaluación del peso continúa y los niveles de importación de prendas se han disparado, quienes representan casi 25% de las acciones de la compañía están bajo la intervención de la Superintendencia de Sociedades, como resultado de las investigaciones que avanzan en el caso InterBolsa.

En la tercera semana de enero, la Supersociedades intervino las firmas Invertácticas –que lidera Alessandro Corridori–, Rentafolio Bursátil y Valores Incorporados, protagonistas en el descalabro de InterBolsa y que son accionistas de la textilera.

El mercado de valores y el sector textil están a la expectativa de lo que pase hoy con Fabricato que, en medio de esta tormenta, avanza en un proceso de modernización empresarial tratando de levantar cabeza para no seguir perdiendo mercado y esperando que los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa empiecen a marcar un nuevo ritmo.

La operación

En el año 2000, la importación de productos textiles de Colombia fue de US$448 millones y la de prendas de vestir registró US$59 millones, según el Dane. A noviembre de 2012, las cifras se han disparado: US$1.407 millones y US$529 millones, respectivamente.

Este hecho se explica por la fortaleza que ha ganado el peso frente al dólar, que favorece las importaciones y mina las posibilidades de avanzar en el aprovechamiento de los tratados de libre comercio. Además, con la frágil situación financiera de Europa y Estados Unidos, los mercados no han reaccionado y, por el contrario, gran parte de la oferta está buscando otros destinos como los países emergentes, en este caso Colombia.

Producto de esta situación, Fabricato registró una caída en sus ventas en los primeros nueve meses del año pasado, en tanto que sus pérdidas llegaron a $41.463 millones.

“En la dinámica del sector hay una desmedida importación de prendas terminadas y eso tiene una disminución de consumo de materia prima, en este caso de compra de tela a nivel nacional”, explica Juan Carlos Cadavid, presidente de Fabricato.

Varios, incluso, hablan de repensar esta industria. “Fabricato, a diferencia de Coltejer, tiene una pesada carga pensional y una compleja estructura salarial. Si Coltejer, mucho más liviana, también está perdiendo plata, ¿será que tenemos que repensar el negocio? Lo que pasa es que genera mucho empleo”, asegura Ricardo Mejía, expresidente de Coltejer.

Para Andrés Berdugo, presidente de CI Jeans –uno de los mayores productores para marcas como Levi’s en el país–, asegura que la renovación de equipos y el cambio interno en Fabricato son positivos. “La mayor amenaza es la revaluación y el contrabando. Los precios a los cuales está llegando la tela a Colombia son ridículos y ponen en una situación muy riesgosa a estas compañías. Otra debilidad es su baja competitividad en precios, comparada con el mundo”, afirma.

Dos hechos se rescatan de la operación reciente de Fabricato: uno, que el saldo para cerrar el capítulo de la Ley 550 –a la que se acogió en 2000– está a punto de cerrarse. De $350.000 millones que debía, solo le quedan por pagar $1.400 millones que “están representados en algunas utilidades pagadas con anterioridad a la Ley 550 y es difícil identificar a los acreedores de esos dividendos”, afirma Cadavid. Y, el otro, la inversión –financiada por los proveedores de los equipos– por US$30 millones para una moderna maquinaria, pero que le significó cerrar 3 de sus 7 plantas y retirar a 1.300 trabajadores.

Hoy, por esta operación, le quedó un lote libre de 104.000 m2 y se analizan diferentes alternativas como una venta directa, un desarrollo inmobiliario o alquiler de las bodegas. Sin embargo, esa decisión y otras –como la titularización de la cartera comercial–, tendrán que esperar hasta que la banca de inversión SBI entregue –en febrero– la valoración de la compañía, exigencia que le hizo la Superintendencia Financiera.

Los escenarios

Una de las grandes preguntas es qué va a pasar con Fabricato y qué escenarios se están manejando ahora que casi la cuarta parte de las acciones de la propiedad de la empresa está bajo vigilancia extrema de la Supersociedades por la intervención de Invertácticas, Rentafolio Bursátil y Valores Incorporados y la liquidación del Grupo InterBolsa –esta última con 2,5% de participación en la textilera–. Esto sin contar qué resultados arrojen las investigaciones en torno a Alessandro Corridori y otros vinculados al caso, como Alfonso Manrique, que tienen participación accionaria en la compañía.

En el corto plazo, según le confirmó a Dinero un exsuperintendente de Sociedades, “ningún accionista puede pedir que se vendan los activos de la sociedad porque él tiene problemas. El riesgo que asume el accionista es el monto de su aporte”.

Es clave, entonces, la determinación que tome la Superintendencia Financiera a la hora de reactivar la bursatilidad de Fabricato en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y una vez se conozca el estudio de valoración.

Preocupa que, en el momento de reactivar el proceso, el precio de la acción se derrumbe. Cuando se suspendió, la acción quedó en $72 y, algunos consideran que al reactivarse podría ser menor a $20.

“Lo que puede suceder es que si hubiera una libre negociación de acciones en los términos actuales, probablemente las acciones llegarían a niveles mínimos inclusive por debajo de su valor intrínseco. Caso en el cual sería muy fácil que alguien pudiera pretender hacerse al control de Fabricato en una transacción”. Para no llegar al riesgo de que la acción se derrumbe de precio, se podría deslistar de la BVC, “decisión que podría tomar la Superfinanciera”, asegura el exfuncionario.

Ahora bien, la intervención reciente de la Supersociedades a las firmas no establece el retiro de la administración actual. Eso solo se podría dar en el evento en que el organismo de vigilancia determinara llevarlas a liquidación.

La Supersociedades podría, si este escenario se cumple en las próximas semanas, tener control de casi 25% de las acciones de la compañía que aumentaría si se da el proceso de intervención y liquidación en otras firmas accionistas de la textilera. “Otra opción que podría tomar la Supersociedades para preservar la unidad productiva es convocar de oficio una reorganización de la empresa, pero esa es una decisión de altísima delicadeza”, dice el experto.

La asamblea y sus accionistas también podrían analizar la posibilidad de escindir los negocios de la compañía: el industrial, el inmobiliario y el de generación de energía. Así sucedió con Acerías Paz del Río: de ella nació una cementera, se ha mantenido la siderúrgica y ahora hay una empresa productora de carbón.

Sin embargo, en cualquier escenario, la prioridad la tienen los pensionados de la compañía, cuyo cálculo actuarial a la fecha es de más de $91.000 millones y que, según Cadavid, se ha venido cumpliendo a cabalidad.

“No es posible que haya un ‘descuartizamiento’ de la empresa y que en la mitad queden los pensionados sin ningún respaldo para la atención de sus derechos. Seguramente las autoridades van a estar muy atentas para que eso no suceda”, señala el exfuncionario.

La asamblea de marzo será, sin duda, la más importante en los 93 años de historia de esta empresa.
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