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Publicado: 02/01/2013

Los secretos del "mejor museo del mundo"

Los secretos del "mejor museo del mundo"

Aunque guarda un tesoro de obras de Picasso, pocos han tenido la suerte de explorar el depósito de la zona franca de Ginebra, en Suiza.

En tiempos de dificultad económica, los inversionistas se vuelcan a bienes relativamente inusuales para proteger su dinero. El oro puede ser una mercancía probada y segura, pero en años recientes las bellas artes atrajeron cada vez más cantidades de efectivo.

El año pasado las ventas globales de artes se estimaron en más de US$64.000 millones, y los analistas del mercado dicen que entre 2001 y 2011 el arte superó de forma constante el desempeño de las acciones.

Gracias al boom del arte, las zonas francas pasan por buenos momentos. Son los depósitos de las aduanas donde se guardan todo tipo de mercancías, desde granos hasta oro, y se mantienen exentas de impuestos o tarifas de aduana.

El puerto libre de Ginebra es, desde afuera, un depósito poco impresionante en la zona industrial de la ciudad.

Adentro, se dice que es la colección de arte más grande del mundo, aunque es difícil saber qué hay ahí adentro, puesto que tanto la administración del puerto como los oficiales de aduana se niegan a revelar dicha información.

Qué hay

Sin embargo, el comerciante de arte Simon Studer puede dar unas pistas.

Hoy tiene su propia oficina y espacio de muestra dentro de la zona franca y se especializa en arte moderno y contemporáneo. Hace 25 años, no obstante, empezó su carrera haciendo inventario de las obras en el puerto libre.

"Me llevaron al lugar donde estaban guardadas las pinturas", explica, "y pasé por obras de Picasso, así que llegué por la mañana y me encerraron en las bóvedas".

"A la hora de almuerzo tuve que llamarlos para poder salir de la caja fuerte. Era una atmósfera rara, porque estaba solo y rodeado por muchas obras valiosas".

Se estima que hay al menos 300 obras de Picasso guardadas en la zona franca, muchas de ellas pertenecientes a la familia Nahmad, que ha estado comprando y comerciando arte a manera de inversión durante medio siglo.

Sus piezas son raramente vistas en público, aunque el museo de arte moderno de Zúrich persuadió a los Nahmad para que las prestaran para una exposición en 2011.

Uno de los miembros de la familia fue alguna vez citado diciendo que "Monet y Picasso son como Microsoft o Coca-Cola", refiriéndose a que se pueden mantener por largo tiempo como inversiones seguras.

Por qué lo hacen

Esa noción parece ser compartida por quienes quieren proteger su dinero de las consecuencias de la crisis. Jean-Rene Saillard trabaja en el Fondo Británico de Bellas Artes, en Ginebra.

"Vemos el arte como una muy buena inversión", dice. "Es una manera de diversificar el portafolio de inversiones, una cobertura contra la inflación. Hay muchas maneras de considerar el arte como una inversión".

El fondo compra arte del siglo XVI al XXI. Ese amplio espectro, dice Saillard, es una forma de diversificar el riesgo. Pero, así como los depósitos del puerto libre, los fondos de las adquisiciones son tratados en secreto.

A la pregunta de cuál fue su última compra, Saillard no responde.

"No te puedo decir eso", dice. "Pero te puedo decir que compramos obras nuevas a diario, y la semana pasada hicimos una transacción interesante de una pintura moderna británica".

La personas que compran rara vez ven el arte por el que entregaron su dinero. Sin duda no lo tienen colgado en su pared. En su lugar, las pinturas están guardadas en el puerto de Ginebra.

"Es muy seguro y confiable ahí", señaló Saillard.

También para mostrar

No todos los que usan la zona franca, sin embargo, ven el arte como una valiosa mercancía.

Simon Studer guarda una parte de su colección de arte impresionista y moderno pero dice que ni él ni sus clientes ven el arte como una inversión.

"Mis clientes cuelgan en sus casas el arte que compran", dice. "Quieren que sea visible. Lo compran porque son amantes del arte, no porque quieran invertir".

Esta es una perspectiva compartida por Anne Shelton, una amante del arte y residente de Ginebra. Coleccionista e impulsora de la escena del arte en Ginebra, tiene su casa llena de obras originales, entre ellas el timbre al pie de la puerta, que es obra de Douglas Gordon, ganador del prestigioso premio británico de arte Turner Prize.

Sin embargo, Shelton admite que tiene aproximadamente 500 obras y simplemente no tiene espacio para ellas. "Están infelizmente durmiendo en otro lugar", dice riendo. "Porque compro con demasiada regularidad".

¿Durmiendo dónde? En el puerto libre, por supuesto.

Boom de los puertos

Sheldon no ve la zona franca como una señal de que el dinero esté corrompiendo el arte, sino como una útil infraestructura para apoyar la floreciente escena del arte en Ginebra.

"Ginebra al fin tuvo un indicio de movimiento en el arte contemporáneo", dice. "Creo que muchas cosas han contribuido a esto, como el museo de arte moderno (Memco), y cada vez hay más galerías".

"En Ginebra hay cierta afluencia; eso sin duda es una parte importante de esto. Pero también tenemos artistas fabulosos, y eso no tiene nada que ver con el dinero".

De todas formas, el boom actual ayuda a que florezcan las zonas francas. Ginebra está construyendo una extensión de 10.000 metros cuadrados, que espera abrir el próximo año, y nuevos puertos están apareciendo en Luxemburgo y Singapur.

Pero, según Jean-Rene Saillard, el puerto de Ginebra sigue siendo el más viejo, el más grande y el que más arte contiene.

Y añade: "Si fuera un museo, sería el mejor del mundo".
                                                               
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