Publicado: 23/12/2012

Nos vemos en la milonga…Bogotá

En Colombia murió Gardel, pero el tango vive en Bogotá. La capital colombiana es hoy una ciudad tanguera por excelencia con gran oferta de milongas.

Al son de la cumparcita en la versión de Astor Piazzola y con los ojos cerrados un hombre elegantemente vestido en centro del salón, rodea con su brazo la espala de su pareja. Cuando sus manos se juntan para cerrar el abrazo milonguero inician el baile al compás del dos por cuatro.

La pareja de baile recorre la circunferencia bordeada por las mesas del restaurante Aires Argentinos, vecino de la Plaza de toros la Santamaría. Allí se dan cita, en horas de la noche, un grupo de personas que gustan del tango. “Aquí llevo más de nueve años y veo con alegría que el tango se vive en Bogotá” comenta el argentino Juan Carlos Ariza, dueño del restaurante.

¿Hay milongueros en Bogotá? Si, y muy buenos - respondió Ariza -. La capital colombiana se ha convertido en una plaza importante para todo aquel que guste del ritmo bonaerense. La ciudad cuenta con más de un espacio para bailar, escuchar y disfrutar de la cultura gaucha.

En el barrio la Macarena, donde queda el restaurante Aires argentinos, todos lo jueves un gran grupo de personas, llegan a este lugar con una religiosa familiaridad. Luego de pagar ocho mil pesos, hombres y mujeres sacan, de sus pequeñas bolsas negras de tela, los zapatos de baile.

Al entrar, la mayoría se saludan e inician el ritual. Cambiarse los zapatos. Diego Benavides, campeón en el 2011 del mundial de tango, ciudad de Buenos Aires, en la categoría salón, explica esta particularidad de los milongueros.

“Como nosotros, los colombianos, no tenemos esa cultura de la milonga, la única forma de meternos en ella es por medio de los zapatos”. En Buenos Aires, la milonga es una actividad normal y común. Dentro de ella se cumplen unas reglas, como el cabeceo, la invitación, además de las normas del baile social. “que no es otra cosa que respetar el espacio del que va adelante” comentó Benavidez.

El atuendo es muy importante para los bonaerenses. Si no sabe bailar no importa siempre y cuando este vestido para la ocasión. Para los bogotanos la importancia radica en los zapatos y la forma como se baila.

Cada milonga en Bogotá cuenta con clases al iniciar. “Si no sabes bailar, acá aprendes y prácticas” es el mensaje de uno de los docentes de las milongas.

La oferta de milongas se extiende durante el fin de semana. Dentro de las instalaciones de la Universidad Nacional, en el edificio de la Diseño, se organiza todos los viernes la milonga de la Nacional. Ésta es gratis, abierta a los estudiantes, pero eso no impide que los milongueros se reencuentren allí.

El encuentro en la Universidad Nacional es una excusa para agendarse las milongas del sábado y domingo. Los sábados no hay una milonga establecida, pero a veces bailarines o docentes, alquilan un salón para organizarla.

Finalmente los domingos se puede contar con una nutrida oferta. En la tarde, en el quinto piso del Teatro Jorge Eliecer Gaitán, sobre la carrera séptima, la milonga del Gaitán, abre sus puertas. Con una inversión de diez mil pesos se puede tomar la clase y disfrutar del baile. “Acá no es necesario tener zapatos, ni vestuario, solo llegar con ganas de aprender o practicar”, comenta Leonardo, docente de la escuela Piazzola.

Nuevamente, las mismas caras del jueves y el viernes se encuentran. Besos, rizas y abrazos se ven entre los asistentes. Del centro de Bogotá se programa el grupo que se desplaza a Chapinero.

Allí se encuentra la milonga Estilo Gotan, “es un espacio para los que transpiramos Tango”, comenta Javier Chacón otro argentino que se quedó en Bogotá bailando tango Cuando inicio la milonga, hace dos años, no pensó que podía encontrar gente que se fuera bailar un domingo por la noche. Pero sí. Muchas personas sin importar sus obligaciones del lunes, se dan cita en la milonga Gotan.

Paralelo a estos lugares y con las puertas abiertas todos los días se puede encontrar en chapinero, El Cafetín de Buenos Aires. Oscar Rivillas, natural de Envigado se quedo en Bogotá porque en la ciudad “se encuentra cada vez más gente joven que sabe mucho, hasta lo baila”.

En su ciudad natal se dio cuenta que los negocios de tango se habían acabado y se dio a la tarea de organizar un sitio para escuchar y bailar tango. Ha ce más de diez años visitando a uno amigos en Bogotá Rivillas preguntó ¿El Viejo Almacén, es el único sitio para escuchar y bailar tango en la ciudad? Ante la respuesta afirmativa “decidí armar un lugar para aumentar la oferta del tango.”

“Ser bailarín de tango no es tarea fácil”
Diego Benavides, natural de Cali, ha creado junto con su esposa todo un estilo de vida alrededor del baile argentino. Para ellos consolidarse como una pareja reconocida no ha sido tarea fácil. Su inversión en vestuario hace que puedan cobrar alrededor de un millón de pesos por presentación.

Liz Rubiela Lievano, modista de bailarines comenta que el vestuario puede costar de noventa a 150 mil pesos. Ella hace los diseños y asesora en la compra de la tela y los accesorios. Para los hombres la inversión es un poco más amplia. El vestuario de hombre puede costar entre 300 a 600 mil pesos.

En cuanto a los zapatos también se puede invertir rededor de 200 mil pesos.

Cuanto cuesta milonguear
La tarifa de los sitios donde se baila tango son moderados en la inversión. Una noche de tango cuesta entre ocho a 15 mil pesos, dependiendo el lugar. Hay milongas más económicas o gratuitas como la que se organiza en la Universidad Nacional dentro del edificio de diseño.

En el quinto piso del teatro Jorge Eliecer Gaitán la escuela Piazzola organiza todos los domingos la Milonga del Gaitán.
Además de las milongas, parejas de bailarines ofrecen cursos para aprender a bailar tango con clases de 10 mil pesos grupales y hasta setenta mil pesos individuales.

Aires argentinos no es el único lugar con el que cuenta la ciudad para bailar y disfrutar de la música y cultura argentina. También en la Candelaria se encuentra el tradicional Viejo Almacén con más de cuarenta años de funcionamiento. En Teusaquillo sobre el Park Way, María Teresa, abre las puertas de su restaurante Mi viejo Tango. En Chapinero la bohemia de arrabal cuenta con dos lugares. El Cafetín de Buenos Aires, cerca a la Avenida Caracas con 64 y la milonga, los domingos, de Javier Chacón por la 60 con octava.

En Cajicá el restaurante Carambola también ofrece gran variedad de la gastronomía gaucha y la belleza del tango. Allí se presentan campeones mundiales como la pareja de colombianos diego Benavides y Natasha Agudelo.

Milonguear no riñe con la cultura navideña. Fiestas como el natalicio de Gardel y navidad y fin de año se celebran en estos lugares que permiten bailar a ritmo del dos por cuatro con gorro navideño. 

                                                               

DINERO.COM COPYRIGHT©2010 PUBLICACIONES SEMANA S.A.
Todos las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de PUBLICACIONES SEMANA S.A. Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.