Dinero.com

Publicado: 12/12/2012

Café amargo

Café amargo

Mientras el precio internacional del café cae 30% en lo corrido del año, la revaluación hace de las suyas con los productores del grano y las multinacionales ganan terreno como exportadoras.

Con tan solo cinco años de operaciones en el país, la firma de commodities singapurense Outspan se consolidó ente los cinco mayores exportadores de café colombiano, ranking que varía cada mes, pero que está liderado por la francesa Louis Dreyfus Commodities y la colombiana Carcafé.

El economista bogotano Juan Antonio Rivas, presidente de Outspan Colombia y vicepresidente senior de Olam International, explica que los buenos resultados se deben al modelo de negocio del grupo, a los procesos y sistemas que ha desarrollado para acercarse lo máximo posible a los productores, a su manejo de riesgos, y a su presencia global–es la tercera vendedora de café en el mundo. Además es un comercializador importante de otros productos agrícolas como cacao, algodón, madera, nueces y azúcar.

Pese al crecimiento de Outspan en el país (que internacionalmente se conoce como Olam, pero que acá maneja otro nombre porque la marca ya estaba registrada), Rivas considera que hay limitantes para desarrollarse más, pues este es un mercado muy competido, donde todos los actores están dimensionados para una mayor producción de café, dado que anteriormente se producían unos 12 millones de sacos y hoy son 8 millones. “Se pelea por una torta más pequeña”.

Sin embargo, la menor oferta del grano no se traslada a los precios, dado que estos se fijan internacionalmente y por eso, el café colombiano está siendo reemplazado por el de otros países, como Perú y Honduras, donde Olam también tiene una presencia importante.

Rivas, quien trabajó en la Federacafé y en Kraft, explica que en Colombia Olam no tiene cultivos de café por las dificultades de garantizar economías de escala y la baja competitividad internacional, que atribuye a varios factores como altos costos de operación, que incluyen el precio de la tierra, la mano de obra, la tasa de cambio y el tema logístico. “Es caro sacar el grano de las montañas a los puertos, por el estado de las vías y los costos del transporte”, explica este empresario, que emplea a 70 personas en el país y cuenta con dos trilladoras propias.

Moderadamente optimista

Pese a la menor producción nacional y a que Colombia ha perdido relevancia como productor mundial, Rivas dice ser moderadamente optimista pues cree que al reconocer esta situación es más fácil buscar soluciones. “En este negocio es clave mantenerse relevante y por eso es indispensable no dejar caer más la producción, pues el consumo está creciendo internacionalmente”, agrega.

Sus cálculos indican que mientras hace unos años el mundo producía 100 millones de sacos, de los cuales Colombia aportaba 12 millones, hoy la producción global alcanza 140 millones, pero el país solo pone 8 millones.

Para Rivas este fenómeno se explica principalmente por una menor productividad promedio por hectárea, que antes era de 15 sacos y hoy está entre 8 y 9. Detrás está un claro envejecimiento del parque cafetero.

Comparte la preocupación de los productores por la revaluación, pero explica que el negocio de los exportadores de café no se afecta directamente por este tema, pues él y sus colegas traducen a pesos el precio internacional para saber a cuánto remunerar el café en la finca y, por lo tanto el que termina pagando la revaluación es el productor.

Un 70% del café nacional los exportan los privados y si la productividad no mejora pronto, el rol protagónico del grano dentro del agro nacional se va seguir desvaneciendo.

DINERO.COM COPYRIGHT©2010 PUBLICACIONES SEMANA S.A.
Todos las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de PUBLICACIONES SEMANA S.A. Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.