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Publicado: 12/12/2012

¿Tocaron fondo?

¿Tocaron fondo?

Aunque se mantienen las proyecciones de recesión económica para la Eurozona, cada vez hay más voces de optimismo. Incluso el pesimista Roubini dijo, por primera vez que Grecia sí tiene salvación.

Quizás porque estamos en las fiestas de fin de año, y esta es una época de pensamientos positivos; quizás porque hay cansancio con la crisis o tal vez porque algunas cifras dan para creer que lo peor ya está pasando, cada día se escuchan más voces optimistas frente al futuro de Europa y de la Eurozona.

El primero fue Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), quien admitió que el debilitamiento económico de la región va a persistir el próximo año, pero en el segundo semestre de 2013 va a comenzar una recuperación gradual.

Después el turno fue para la prensa internacional, que empezó a destacar la caída de las tasas de interés de la deuda italiana. Hace un año era un país muy grande para ser salvado y hoy el costo de su deuda está en el mínimo de dos años. Esto se le atribuye al gobierno de Mario Monti, así como a una menor incertidumbre sobre la región, gracias a la ayuda europea a la banca española y al más reciente acuerdo sobre la deuda griega, que busca que el gobierno heleno recompre parte de sus bonos.

Otra voz de ánimo es la del comisario europeo para temas económicos y financieros, Olli Rehn, quien considera que la crisis ya tocó su punto más alto en junio pasado cuando se realizaron las elecciones en Grecia. “Desde entonces hemos estado reversando la tendencia”, explicó en una entrevista con el Financial Times Deutschland.

Agregó que las estrictas medidas de austeridad aplicadas, ayudaron a reducir el déficit presupuestal de la Eurozona, de 6,2% del PIB en 2010, a 3% este año y a 2,5% proyectado para el año entrante. Incluso, Rehn se atrevió a decir que para la región se viene un cambio de política, dejando atrás una concentrada en manejo de crisis a una enfocada en temas más estructurales, como la competitividad de los 17 países miembros.

Paralelamente, el índice manufacturero PMI Martkit, que calcula la empresa del mismo nombre, muestra cómo inesperadamente la contracción que registra la Eurozona se desaceleró en noviembre, generando esperanzas en cuanto a que ya terminó la horrible noche.

Aunque las cifras de dicho índice aún están por debajo de 50, que es el número a partir del cual estaría claro un fin de la contracción (Alemania pasó de 47,7 en octubre a 49,2 en noviembre y la Eurozona de 45,7 a 46,5), los signos son cada vez mejores, en especial por Alemania, que es la locomotora de la región e Irlanda (con un dato de 56,1), donde claramente hay un renacer económico.

El de siempre y el inesperado


Pese a las graves dificultades que ha tenido para gobernar, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, también está entre los optimistas, al declararse “absolutamente convencido” de que 2013 será un año mejor que el actual en términos económicos y que en 2014 volverán el crecimiento y la creación de empleo a su país. Sus predicciones, sin embargo, contrastan con las de organismos internacionales como la Ocde, que esperan que 2013 sea incluso peor que 2012, con una contracción de 1,4% del PIB español y una tasa de desempleo que rozará el 27%.

Es entendible que las autoridades de la Unión intenten dar señales de un futuro mejor, pero lo que nadie se esperaba era que uno de los analistas más pesimistas, el estadounidense Nouriel Roubini, se empezara a desmontar de sus malos augurios.?En una conferencia en Berlín, durante la primera semana de diciembre, dijo que Grecia puede mantenerse en la Eurozona, siempre que sus vecinos estén dispuestos a transferirle dinero.

“Los problemas griegos son de largo plazo y requerirán 10 o 20 años de austeridad y reformas. Si están dispuestos a hacerlo, entonces el país sí tiene posibilidades”, aseguró este experto, quien en julio había pronosticado que los helenos abandonarían el euro en 2013.

No obstante, en su charla Roubini aclaró que esa posibilidad sigue siendo significativa, pero hoy es inferior al 50%. Al ser cuestionado sobre su nueva opinión, la atribuyó al cambio de actitud de Alemania frente a Grecia.

“Los alemanes se dieron cuenta de que si se presentaba un colapso desordenado de la Zona Euro, las pérdidas y los daños no solo serían para Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España, sino también para Alemania, que como uno de sus acreedores tendría que ver a sus bancos y a su gobierno soportando gran parte de esa bancarrota”, dijo Roubini, según un informe de The Wall Street Journal.

Pese al optimismo, la canciller alemana, Angela Merkel, se ha mostrado más parca y ha advertido que hoy nadie puede “pronosticar en serio” cuándo se superará la crisis de la Zona Euro.

Por su parte, el Bundesbank bajó los pronósticos de crecimiento de la economía alemana para el próximo año, al considerar que la crisis de la deuda soberana de la Eurozona terminará por afectarlos. El poderoso banco central alemán fijó su proyección de 2013 en 0,4%, una importante revisión a la baja desde el nivel 1,6% pronosticado en junio. Así mismo, afirmó que la principal economía de la región solo crecerá un 0,7% este año, frente a un pronóstico inicial de 1%. Aseguró que es muy probable que la economía se contraiga en el cuarto trimestre y no registre variación en el primero de 2013, lo cual pone a Alemania muy cerca de una recesión.

A esto se debe sumar el hecho de que el desempleo siga siendo el gran lastre del vecindario y ya no tanto la deuda. Con una tasa regional cercana a 12%, es muy difícil recuperar la demanda al punto necesario para volver a tener crecimiento.

Según el Financial Times, este panorama ha llevado a algunos economistas a concluir que la Eurozona podría entrar en una fase sin crecimiento por un periodo de tiempo indefinido, similar al que vivió Japón las dos décadas pasadas.

Por ahora, la ola optimista ha sido más retórica que práctica, pues en su más reciente reunión el BCE no bajó sus tasas (las dejó en 0,75%), al tiempo que redujo sus pronósticos de crecimiento frente a lo que habían anunciado en septiembre, cuando dijo que la Eurozona avanzaría 0,5% y ahora ve una contracción de 0,3%. Ojalá las razones, que llevaron a que, incluso Roubini suavizara su opinión, no se queden en los buenos deseos de fin de año.
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