Publicado: 21/11/2012

“No soy cuota de los Nule”

Álvaro Gutiérrez Botero, asesor de la Ministra de Transporte, rompe el silencio y asegura que mientras fue gerente de la doble calzada Bogotá-Girardot jamás se plegó a la voluntad de los empresarios actualmente detenidos.

El 25 de septiembre, la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez-Correa Glen, llenó mediante una resolución un vacío que tenía en su despacho. Buscaba un asesor técnico de confianza que la respaldara en la operación de la ‘locomotora’ de la infraestructura, que en buena medida está a su cargo.

Después de examinar hojas de vida y reparar en trayectorias, llegó a la conclusión de que el mejor candidato era Álvaro Gutiérrez Botero. Gutiérrez, experto en administración de proyectos viales y en adquisición de predios para obras de infraestructura, además de abogado, le permitiría llenar los vacíos que veía en la concepción de los proyectos.

La Ministra utilizó entonces su facultad de libre nombramiento y remoción y lo designó mediante resolución 009202. Exfuncionarios del Ministerio sabían que Gutiérrez había sido representante legal de la concesión para la doble calzada Bogotá-Girardot y decidieron convertir el dato en un posible flanco débil del asesor y de la propia Ministra.

En cuanto conocieron la resolución, divulgada a través de la web del Ministerio, pusieron a circular en algunas emisoras de radio la versión según la cual el asesor especial era una “cuota del grupo Nule” en el Ministerio. El rumor que alimentaron se basaba en un dato que, fuera de contexto, parecería certero: Gutiérrez había sido subalterno de los empresarios sucreños.

El asesor ministerial decidió romper su silencio y explicarle a Dinero en qué consistió exactamente su relación con los Nule, en la actualidad privados de la libertad.

— ¿Cómo llega usted a la Concesión Autopista Bogotá-Girardot?
A la Concesión llegué por mi experiencia en el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), en el manejo del impuesto predial y en la adquisición de predios. Inicialmente fui el coordinador del sector de Soacha. Ese fue mi primer cargo. Allí me tocó solucionar algunos problemas que se presentaron con la población. Luego, gracias a mi buena gestión, me ofrecieron el puesto de asesor jurídico. Como representante de la oficina fui invitado varias veces a las reuniones de la junta directiva.

— ¿Cómo lo nombran gerente?
Estando en la oficina jurídica me di cuenta de que los tramos que le correspondían a Gas Kpital y MNV S.A. (las empresas de los Nule) presentaban varios retrasos. Traté de prender las alarmas. Sin embargo, la junta directiva y el gerente de ese momento, Francisco José Gnecco, no prestaron mayor atención.

Mis reparos se ahogaron en medio del escándalo que luego se desató. Sin embargo, cuando el desprestigio de los Nule era irremediable y el ojo avizor de las autoridades los enfocaba todo el tiempo, la junta le pidió la renuncia a Gnecco y me ofrecieron su cargo. Eso ocurrió durante una reunión celebrada el 25 de marzo de 2010. No rehuí el reto porque veía posible enmendar una cantidad de errores que afectaban el proyecto.

— Si ya se venían presentando esos problemas con los Nule, ¿por qué acepta el cargo?

Precisamente porque ya desde la oficina jurídica había iniciado acciones por el atraso en los tramos. Veía posible ajustar los cronogramas y sacar el proyecto del rezago en el que ellos lo habían dejado. Mi posición crítica e independiente me confería autoridad moral para actuar.

Cuando me ofrecen el cargo de gerente me retiro de la reunión por un momento. Fui a consultar a un miembro de la junta, que no se encontraba en la reunión, y él me dio su opinión favorable y me dijo que yo podría comandar el rescate de un barco que parecía hundirse irremediablemente.

Mi consigna fue siempre la de lograr que los contratistas, que de todas formas eran los mismos accionistas de la concesión, cumplieran todas y cada una de las condiciones del contrato.

— ¿Cuáles fueron sus acciones durante el tiempo que duró como gerente, que de verdad lo distanciaran de los Nule?

En un oficio que remito a los representantes de las firmas MNV S.A., Gas Kpital GR S.A. y Consorcio Bogotá Fusa, les hago oficial la declaración de incumplimiento. Esto significaba que se iniciaría el proceso de hacer efectiva la cláusula penal por el no cumplimiento del contrato GG-040-2004. Desde la oficina jurídica tuve que enfrentar demandas por irregularidades en el sector de Soacha y Fusa, tramos que les correspondían a las firmas de los Nule.

— Luego de las acciones legales que emprendió en contra de los Nule, ¿cuál fue la respuesta de la junta directiva?

Finalmente la junta no prestó mayor atención porque entre ellos ya había mucha división y ya nadie confiaba en nadie. Al ver que realmente las acciones que yo desarrollaba como gerente de la concesión ya no tenían mayor eco, renuncié dos veces consecutivas hasta que la dimisión me fue aceptada.

En síntesis, yo duré en el cargo alrededor de tres meses durante los cuales me dediqué, la gran mayoría del tiempo, a gestionar las acciones contra el incumplimiento de los contratos. Puedo asegurar, con absoluta certeza, que no hay una sola actuación que me muestre como subalterno ni como colaborador de los Nule. Por esa razón no tengo impedimento ético, moral o penal alguno para cumplir la misión que me fue asignada por la señora Ministra de Transporte.
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