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Publicado: 12/11/2012

Idiotas útiles

Idiotas útiles

Se acaba de aprobar en primer debate un proyecto de acto legislativo que prohíbe la inversión extranjera en el agro en Colombia. Pero no es el único en camino. De pronto hasta sin saberlo, le están haciendo el mandado a alias Iván Márquez.

Un peligroso proyecto de acto legislativo acaba de ser aprobado en primer debate, donde se prohíbe la inversión extranjera en el agro colombiano. Hubo épocas en el pasado, en aquella Colombia medieval y proteccionista, que sectores completos de la economía estaban vedados a la inversión extranjera, como las comunicaciones, y cualquier inversión extranjera que se fuera a hacer, de cualquier índole, requería de autorización del Departamento Nacional de Planeación. Estas épocas ya han sido superadas afortunadamente y sería inconcebible que los supermercados Jumbo le tuvieran que pedir permiso al Gobierno para comprar Carrefour hoy en día.

Pero lo que se está cocinando con ese proyecto de acto legislativo parece muy oscuro. El ponente es Hernán Andrade, quien ha sido investigado por parapolítica y que supuestamente participó en la piñata de la Dirección Nacional de Estupefacientes con la adjudicación de la finca La Cabaña en Pitalito, Huila. No sé qué razones mueven a Andrade pero de pronto hasta sin saberlo, le está haciendo el mandado a alias Iván Márquez, cabeza negociadora de las Farc, al prohibir de manera taxativa la inversión extranjera en agricultura.

Efectivamente, el egregio barbudo ha dicho que el primer punto para discutir en la agenda con el Gobierno es la tierra, pero no la tierra como la conocemos todos, sino la materia tierra, su simbolismo, su significado, su potencialidad, para enredar la pita por un lado, y por el otro seguir con su ladina agenda propia de hacer prohibir la inversión extranjera en tierras, aduciendo la seguridad alimentaria: “no vamos a dejar que los gringos se nos lleven la comida” dirían y rematarían con un no al TLC.

Atacó también en su discurso a los “nuevos llaneros” a los que mencionó con nombre y apellido, qué susto, mas parecía una lista de secuestrables que han hecho importantes inversiones agroindustriales en los Llanos. Los tiene inventariados. Qué dicha que al inversionista colombiano no le dé miedo invertir fuertes sumas de dineros en territorios hasta hace poco vedados. No hay señal más clara de confianza en el sistema que los extranjeros inviertan en tierra. Vienen para quedarse.

Y eso es lo que no le gusta a alias Márquez. Con la inversión agrícola llega la civilidad, llega la tropa, llega la ciudad a un campo que ha sido descuidado y abandonado, dejado al trasegar del terrorismo guerrillero.

Han entrado firmas como la brasileña Mónica Semillas, la italiana palmicultora Poligrow, la reforestadora Refosinú –filial de Falabella–, esta última para producir celulosa generando 10.000 empleos.

Dice el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, que no solo es el proyecto de ley de Andrade el que se viene, sino que Juan Lozano y el Polo tienen sendos proyectos. Ingenuos que son, no saben a quién le están haciendo el mandado. Los únicos congresistas que votaron en contra en Comisión Primera fueron los uribistas Juan Carlos Vélez y Manuel Enríquez Rosero.

Por otro lado, hay atravesada una sentencia del Consejo de Estado que dice más o menos que las adquisiciones de predios que ya hicieron los inversionistas son ilegales porque se hicieron comprando predios de Unidades Agrícolas Familiares (UAF), que son las adjudicaciones del antiguo Incora. O sea, que aunque el campesino quiera, tampoco puede vender la tierra.

Dice el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, y con razón, que “se está mandando un pésimo mensaje a la inversión extranjera sana, a la que va a generar riqueza, empleo y economías de escala que el país necesita... Aquí no vamos a poder desarrollar el campo colombiano, confinando al campesino a unas pequeñas parcelas minifundistas. Hay que asociarlo”. Continúa Restrepo diciendo que “de los US$13.200 millones de inversión que llegaron en 2011, solo US$152 millones fueron a la agricultura: 1,5%. La inversión extranjera sana, que aporta capital, tecnología y empleo, en vez de ser vituperable es deseable”.

Según una investigación de El Tiempo, “otras firmas locales han transado más de 177.000 hectáreas –más que el área de Bogotá–”. Pero está lejos de tomarse el país, como dicen los idiotas útiles que le están haciendo el favor a la guerrilla. Por algo alias Iván Márquez ha dado tanta lora en Cuba con el primer tema de la agenda.

Mientras tanto, los tontos útiles (o no tan tontos) le hacen la tarea en Bogotá.

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