Publicado: 06/11/2012

Multan a Bodytech por tener mal físico

La queja de medio centenar de usuarios sobre el mal estado de algunos equipos en uno de los gimnasios, hizo que la Superintendencia de Industria y Comercio la sancionara con $5 millones.

La denuncia de 48 usuarios de Bodytech del barrio Pablo VI de Bogotá logró que la Superintendencia de Industria y Comercio sancionara a la compañía, por el mal estado de los equipos para hacer ejercicio.

El argumento de los demandantes se basaba en que “estamos cansados de ser receptores de todo el material que desechan las otras sedes, roto, pelado, oxidado”. Además, reclamaban que las instalaciones solo eran adecuadas en ciertos estratos.

Tire y afloja

Algunos clientes relataron que las colchonetas que iban a ser cambiadas por unas nuevas, resultaron siendo reemplazadas por las de otra sede, a lo que Bodytech respondió que éstas tienen una vida útil que no permitiría que fueran reutilizadas.

Los usuarios señalaron que el aislante del techo “estaba deteriorado y las columnas desportilladas”. En general, denunciaron que no hay un mantenimiento de las instalaciones. La empresa dijo tener una persona contratada para mantenimiento.

Que las bicicletas de spining se encontraban en estado “deplorable”, fue otra de las quejas, que la empresa refutó diciendo que estos aparatos son de una marca reconocida y tienen mantenimiento periódico preventivo. La queja por si sola sirvió para que Bodytech decidiera comprar 35 nuevas bicicletas.

Incluso, hubo inconformidad por los lockers que “son un completo obstáculo para el libre movimiento”, situación que Bodytech rechazó, aduciendo que “sorprende que hasta de la existencia de lockers se quejen los afiliados. Es muy complejo complacerlos a todos”.

La decisión

La investigación que concluyó con la imposición de la multa buscaba establecer la responsabilidad de Bodytech en el incumplimiento de las normas de calidad e idoneidad contenidas en el Estatuto de Protección al Consumidor.

Los registros fotográficos enviados por los usuarios evidenciaron que no hubo mejoramiento de las instalaciones con respecto a los años anteriores, ni arreglo del piso, y que algunos objetos no prestaban el servicio satisfactoriamente.

La observación final concluye que “faltó diligencia por parte de la investigada, la cual hizo omiso a cada una de las inconformidades de los usuarios de la sede Pablo VI, y no efectuó de manera rápida los arreglos y mantenimientos correctivos”.

El valor de la sanción fue de $5 millones y la resolución cuenta con el respectivo derecho de apelación por parte de la compañía.
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